¿Por qué (casi) no hay mujeres programadoras?

(Foto: Code: Debugging the Gender Gap)

Queda más de un siglo para que la brecha de género en tecnología se cierre:

  • ¿Por qué es tan importante la inclusión de las mujeres en este sector?
  • Dibujamos el panorama de la mano de Cristina Aranda, directora de Mujeres Tech

En 2020 habrá 825.000 puestos de trabajo sin cubrir en el sector tecnológico. Quizá para entonces Raquel y otras de las 15 chicas asistentes al taller Chicas con código ya sean profesionales tecnológicas y hayan contribuido a depurar la brecha de género que existe en este campo. La tecnología “también es -y debe ser-” cosa de chicas, y para demostrarlo Cristina Aranda, cofundadora y directora de Mujeres Tech, y María José Jordá, directora de innovación en BBVA, impartieron este taller de Design Thinking dirigido a jóvenes de 17 a 23 años en el IED Madrid hace unos días de manera gratuita.

“Se inscribieron 15 chicas con perfiles multidisciplinares (literatura comparada, radiólogas, diseñadoras, makers…). Todas tenían en común dos cosas: pasión por la tecnología y una creatividad descomunal. Eran unas cracks, vamos”, afirma Cristina Aranda. Mentes brillantes e inquietas que, sin embargo, aún no alcanzan el número que deberían: solo el 18% de los puestos de trabajo del sector tecnológico en nuestro país están ocupados por mujeres. El futuro más próximo tampoco ofrece un escenario más optimista: según Microsoft, el 24% de los graduados en carreras técnicas en España son mujeres, y solo el 8% de las niñas de 15 años quiere estudiar Informática frente al 25% de los niños.

mujeres-tech

“Hay muchos factores de naturaleza sociocultural que hacen que la programación no sea santo de devoción del talento femenino. Se trata de falta de modelos con los que niñas y jóvenes puedan identificarse o inspirarse”, asegura Aranda. “Si vamos a las películas, el perfil de los hackers no es muy atractivo para las niñas o jóvenes”, ilustra. Por ello, uno de los objetivos de Mujeres Tech es darle voz a programadoras que puedan ejercer de role model y sirvan de inspiración para otras mujeres, como Laura Paredes, cofundadora de Mujeres Tech, quien aprendió con 12 años a programar sola y ahora es CEO de su propia empresa de Software, We Are People.Lucía Sánchez, que con sus 16 años es CEO de su propia empresa, Unicorn Gamer, y con 14 años creó la App Crazy Block. O Raquel, quien participó en el taller y mostró su Rasperry Pi (un microordenador de menos de 20€) y las posibilidades que tiene.

REFERENTES FEMENINOS

Pero que haya falta de referentes no significa que no podamos encontrar ejemplos de ellos. Ada Lovelace está considerada la primera mujer programadora de la historia. Ya en el siglo XIX esta británica se interesó por las matemáticas y es recordada principalmente como madre de lo que hoy se conoce como el primer algoritmo destinado a ser procesado por una máquina; esto es, el primer programa de ordenador. Tras ella, Grace Hopper en el siglo XX, pionera en el mundo de las ciencias de la computación, quien recibió paradójicamente el título de Hombre del año en esta categoría.

En la actualidad, el paradigma de mujeres tecnológicas lo componen Ginni Rometty, primera mujer en asumir la presidencia de una empresa tecnológica (IBM, en 2012); Marisa Meyer, ingeniera informática y presidenta y directora ejecutiva de Yahoo; Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook y mano derecha de Mark Zuckerberg; o Meg Whitman, CEO en Hewlett-Packard. Haberlas, haylas, pero aún suponen la excepción. Las cifras dan solidez por sí solas a este techo de cristal: a nivel mundial, solo el 19% de los altos cargos directivos en empresas tecnológicas están ocupados por mujeres. Y eso que según un estudio conjunto de la Universidad Politécnica Estatal de California y la Universidad de Carolina del Norte, las mujeres son mejores programadoras que los hombres.

Mujeres Tech
Asistentes a uno de los talleres impartidos por ‘Mujeres Tech’. (Foto: Fran Ferrer)

“No tenemos la panacea para cambiar esta realidad en un clic”, reconoce Aranda. “Somos educados según estereotipos vinculados al género. Por ejemplo, una chica que tiene carácter y liderazgo se le tacha de mandona. Tenemos que cambiar este tipo de juicios o creencias y comenzar a decir cuando oigamos esto: ‘no es una mandona, queridos, es una auténtica líder’. Ejemplos como este te podía poner hasta darnos las uvas del 2133, que es cuando dicen que igualaremos el sueldo hombres y mujeres en la empresa”, asevera.

Cambiar este unconscious bias es fundamental para que se produzca una transformación, y para ello “se necesita de toda la tribu: instituciones públicas, comunidades techis, hombres aliados en consejos de dirección en grandes, medianas y pequeñas empresas, los medios de comunicación y, sobre todo, de las familias, quienes son los principales motivadores a que niñas o jóvenes se dediquen al código, a la industria del software, digital o Internet”.

A esta tarea fue dirigido el documental CODE, Debugging the gender gap presentado el pasado mes de abril en el Festival de TriBeCa (Nueva York). El cortometraje planteaba una pregunta: ¿qué ganaría la sociedad incluyendo a más mujeres y minorías en empresas tecnológicas? Aranda tiene su propia respuesta: “Debemos de empezar a no ver diferencias donde no las hay y comenzar a tratarnos y admirarnos como personas, olvidándonos de nuestro género, raza, religión, edad… Porque es muy triste que todo lo que no sea un hombre blanco judeocristiano sin discapacidad se llame ‘diversidad'”.

ROMPER LA BRECHA DE GÉNERO

A nivel nacional e internacional cada vez más empresas y asociaciones luchan por visibilizar este problema y romper el techo de cristal para acabar de una vez por todas con la brecha de género. Google inició en 2014 un proyecto llamado Made With Code para acercar la programación a las niñas; y Girls Who Code es una iniciativa similar dirigida a mujeres emprendida por la política demócrata estadounidense Reshma Saujani que cuenta con las simpatías de gigantes como Facebook y Twitter.

Es muy triste que todo lo que no sea un hombre blanco judeocristiano sin discapacidad se llame 'diversidad'”

Cristina Aranda

En España, Mujeres Tech hace lo propio con mujeres de todas las edades: camps para niñas de 9 a 12 años, acciones con chicas de secundaria y universitarias que pasan una jornada con una role model (ejecutivas o directivas de una empresa IT o del departamento digital de una empresa) y talleres gratuitos para mujeres centrados en la práctica y en las competencias digitales y profesionales que demanda el mercado laboral o el ecosistema de las startups o emprendedores. Asimismo, organizan mesas redondas, colaboraciones con otras empresas, asociaciones o fundaciones y camps con niñas y mujeres en riesgo de exclusión social.

Cristina Aranda, Mujeres Tech e Intelygenz
Cristina Aranda, cofundadora y directora de Mujeres Tech y CMO de Intelygenz. (Foto: Cedida)

“Queremos crear una comunidad de personas, y digo personas porque incluimos y necesitamos a los chicos y hombres en esto para hacer que en uno de los pilares de la economía moderna, la tecnología, haya más talento femenino y que en colaboración con otros talentos (masculino, LGBTI, multiracial, multigeneracional, etc.) haga de España un país referente en el desarrollo Software y innovación tecnológica”, defiende Aranda.

Y culmina con un mensaje: “A un ejecutivo o directivo que ha decidido apoyar a su departamento de diversidad (yo prefiero llamarlo Desarrollo de Talento o Talent Development), le diría ‘Tío, ¡¡¡eres un crack!!! ¡¡Enhorabuena!! Al contar con más mujeres en tus equipos estás siendo un 35% más productivo que tu competencia. Y estás ayudando a que tu hija, mujer, hermana, amigas… puedan promocionar como cualquiera de sus colegas hombres o cobrar algún día lo mismo que tú. Y eso no es todo, si más hombres como tú hicieran lo que mismo que tú en sus empresas, el PIB de la UE se incrementaría en 9.000 millones de euros al año, con el consiguiente impacto social y económico que supone para todos. Aunque si dejamos las cifras a un lado y vamos a lo realmente esencial, el impacto social y humano de tu decisión, estás siendo, como decía Machado, un buen hombre en el buen sentido de la palabra. Simplemente, gracias’. Me encantaría comenzar a decírselo a muchos. A ver quién es el primero… que levante la mano”.

  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

Aquí habrá comentarios