Lo sentimos: la práctica no es lo más importante para triunfar

Un estudio afirma que, en el mejor de los casos:

  • Dedicar cientos de horas a una labor no te conduce al éxito
  • La regla de las 10.000 horas era una milonga

Miles de notas y discursos de gurús se han construido sobre la denominada Teoría de las 10.000 horas. Cuando otras tantas se han dedicado a desmentirla, es innegable que la relevancia de la misma va más allá de un mero enunciado pseudocientífico. La renombrada como “ley” en los círculos de coaching fue adoptada –sería la más correcta de las definiciones- por el sociólogo y periodista  Malcolm Gladwell al inicio de este siglo. Aunque las notas sobre esta idea ya fueron recopiladas con brillantez por un psicólogo sueco en los 90, Malcolm logró desempolvarlas y construir una teoría consistente que ha hecho aguas recientemente, cuando más de 30 estudios a cargo de las universidades de Princeton y Rice University, entre otras, contradijeron la más básica sentencia de esta regla de las 10.000 horas: “Para alcanzar el éxito en cualquier campo son necesarias 10.000 horas de práctica, el talento natural no es importante”.

Pirámide de la Regla de las 10.000 Horas. Vía kayleadershipacademy.com

El estudio “The Relationship Between Deliberate Practice and Performance in Sports” ha relegado a un segundo plano la regla de las 10.000 horas gracias a la ayuda de más de 11.000 voluntarios y una conclusión muy clara: la práctica intensiva del deporte (y en definitiva de casi todas las disciplinas) no asegura el éxito. El deporte, el más ilustrativo de todos los ejemplos, tan solo cifra en un 18% el porcentaje de mejora que es capaz de experimentar alguien que ha dedicado más tiempo que cualquier otro a la práctica de un determinado deporte.

Por ejemplo, si comparamos a dos futbolistas, uno mejor que otro en el lanzamiento de faltas, solo una quinta parte de su ventaja respecto al otro jugador podría explicarse con el tiempo extra que ha dedicado al lanzamiento de faltas. Además, el estudio asevera que es indiferente el deporte que se practique, el margen de mejora derivado de la práctica deliberada ronda siempre esa cifra. Esto es, que pasar más tiempo frente al tablero de ajedrez –juego inmutable por antonomasia: mismas reglas, mismos objetivos- solo te garantiza que serás un 18% mejor que aquel que pasa cientos de horas menos que tú. Y aunque ese porcentaje pueda ser decisivo, no garantiza que sea el camino del éxito, enunciado angular de la regla de las 10.000 horas.

Hasta que alguien diga lo contrario, esto explica muchas cosas acerca de nuestra infancia. Acerca de por qué existieron aquellos compañeros que jamás pasaron horas chutando entre los tres palos, nunca entrenaron fervorosamente frente a la canasta del parque mil y un movimientos y, sin embargo, salían siempre victoriosos de los enfrentamientos. Eran mejores que tú y dedicándole menos tiempo a ello. Aquello nos obligaba a buscar explicaciones que encontrábamos en la altura, el peso o sencillamente, en las ganas.

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Fuente: “The Relationship Between Deliberate Practice and Performance in Sports”.

Desgranando porcentajes y restando ese 18% de importancia de la práctica para alcanzar el éxito, se alza un descomunal 82% de factores determinantes como lo son: la perseverancia y personalidad, la propensión a lesionarse, la capacidad para aguantar la presión, razones fisiológicas (como el consumo de oxígeno o cómo se desarrolla la masa muscular), la coordinación, altura o la capacidad de disfrutar de la competición. Es decir, todo un recital de cualidades que contradice la idea de que cualquiera con tiempo para dedicar 10.000 horas a hacer algo puede convertirse, por ello, en un maestro de la actividad.

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En resumidas cuentas, este estudio prueba que no solo dedicarse en cuerpo y alma a entrenar nos hace los mejores. Trabajar otras capacidades y mejorar en distintos ámbitos nos acerca tanto al éxito (en este caso deportivo) como dedicar horas y horas al entreno exhaustivo. Tampoco es una excusa para abandonar el entrenamiento, pero no obsesionarse y comprender cuál es la manera de aprender más correcta, conociéndose a uno mismo, es igual de importante. Así que si esperas que entrenar 10.000 horas te garantice el éxito, estás muy, muy equivocado.

  • David Pérez

    David Pérez

    Soy ese tipo con el que te tomarías unas cañas si saliera en la tele. El producto resultante de la mezcla de diplomacia, inquietud y baladas. Abanderado de la Generación ‘Ana y los Siete’.

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