Las 10 mentiras más grandes que le cuentas a tus padres cuando vives fuera de casa | eslang

Las 10 mentiras más grandes que le cuentas a tus padres cuando vives fuera de casa

Las chicas de la serie Broad City, un ejemplo de independencia responsable. NO.

Tomo pescado tres veces por semana... y otras falacias:

  • No te relajes, tus progenitores sólo se creen las patrañas vía telefónica o 'whatsappera'

Cuando uno aprueba la Selectividad le toca elegir universidad. Eso significa muchas cosas, pero una de las más importantes es que seguramente abandones el nido y te vayas a estudiar fuera de tu ciudad o pueblo de toda la vida. Empieza entonces tu nueva vida, una fiesta de luz y color en la que harás lo que te dé la gana hasta que te des cuenta por ti mismo de que no eres Paris Hilton. Pero hasta entonces, seguirás fingiendo ser un chico responsable a través de las diez mentiras más grandes que le cuentas a tus padres por teléfono cuando vives fuera de casa.

1. Ya he cenado.

Mentira, son las once de la noche y todavía no te has hecho la cena porque eres tan vago que has llegado a casa y te has tirado en el sofá, donde has permanecido durante horas whatsapeando, cotilleando Facebook, escribiendo chorradas en Twitter y subiendo selfies provocadores a Instagram. De repente te llama tu madre. Como decirle que aún no has cenado desencadenaría su ira y recibirías una bronca telefónica llena de frases del tipo “te cuidas fatal / no comes nada”, te inventas un menú sano sobre la marcha y contestas hábilmente diciéndole que has cenado ensalada, pescado y fruta de postre. La realidad es que la última vez que te comiste una manzana fue hace un mes y tu vida podría patrocinarla Telepizza.

2. He pasado el puente estudiando.

Lo habrás pasado estudiando cómo hacer el mamarracho, porque otra cosa no. Y es que los puentes son otro de los temas espinosos en los que, de nuevo, te toca mentir. Hace tres meses que no visitas a tu familia. Y es que estás siempre liadísimo, o eso dices. Cuando llegan días festivos y por fin vas a tener tiempo para viajar a tus orígenes, resulta que… ¡vaya, no va a poder ser! Tus amigos tienen planes muy tentadores para ti. No te vas a perder esa escapada de la que tus padres no pueden enterarse porque a) siempre estás quejándote de que no tienes ni un duro y b) les prometiste que irías a verles en el próximo puente. Así que lo mejor que se te ocurre para no ser desheredado es decirles que necesitas estudiar durante esos días porque tienes un examen inminente el lunes.

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3. Voy todos los días a clase, claro que sí.

Mentira, hace semanas que no pisas el campus. Lo más cerca que has estado de un aula en los últimos 15 días fue ayer cuando pusiste la tele y estaban reponiendo capítulos de Física o Química. Y es que tienes un descuadre horario de tanto trasnochar que ríete tú de Lindsay Lohan. Pero claro,  como precisamente mañana piensas volver a clase, no es plan de dar disgustos ni crear conflictos, así que, cuando tu padre te pregunta si haces pellas te pones súper digno y lo niegas con firmeza y rotundidad.

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4. Mi nueva casa está muy bien sí, es muy cómoda.

Tu casa es genial si obviamos las grietas de las paredes, las sillas que se rompen cada vez que se sienta alguien, las goteras que hay en el salón, la  cocina en la que tenéis que entrar de lado y las ventanas con maravillosas vistas al patio interior. Si a eso le sumas que de tu nariz cuelgan estalactitas en lugar de mocos del frío que hace por la ausencia de calefacción, ya todos entienden por qué pasas más tiempo fuera de casa que dentro.

5. Mis compañeros de piso son majísimos.

Si por majísimos entendemos extraños y variados, sí, son majísimos y exóticos. Pero sabes que en cualquier momento podría aparecer Mercedes Milá en la tele de tu salón conectando con tu casa para empezar la ronda de nominaciones. Y es que parece que tu casera sea la directora de casting de Gran Hermano, porque en ese piso en el que vives hay de todo: el chulo, el que le molesta todo, el histérico y tú, el único habitante normal que también acabará desequilibrado si Fotocasa e Idealista no lo remedian cuanto antes.

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6. Plancho toda mi ropa.

¿Planchar? ¿qué es eso? La tabla que dejó la casera en el piso está partida en dos (como tu ilusión cuando descubriste que el piso que alquilaste se caía a trocitos) y la plancha solo podéis usarla de pisapapeles porque no funciona. Pero como eres un pequeño mentirosillo y lo sabes, cuando tu madre se quiere asegurar de que vas hecho todo un señor le dices que sí, que planchas hasta los calcetines y que además te encanta y te relaja. Ya intentaste convencerla hace tiempo de que se llevan las camisas arrugadas, pero como a la matriarca la moda del Pull&Bear se la trae al pairo, dejaste la sinceridad de lado y te inventaste una afición por la plancha inexistente.

7. La carrera me encanta.

Debe ser la carrera que lleva la rubia sexy de clase en las medias, porque lo que es la tuya no te gusta ni un pelo. Pero claro, cualquiera le dice a tu padre que no, que en realidad lo de la ingeniería no es lo tuyo y que tu verdadera vocación es ser periodista. Imagina su reacción. Lo de Godzilla podría ser una rabieta de niño pequeño a su lado. Así que, pones dientes como la Pantoja y le cuentas entusiasmado que la ingeniería industrial es un área de estudio apasionante y que estás contentísimo. Cada vez mientes mejor.

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8. Estoy súper bien, es resfriado.

Aunque eres un chico duro, a veces no puedes contener tus emociones y en esa llamada que te hace tu madre de forma inesperada te pilla llorando porque en esa casa todo se magnifica, tía. Por eso, cuando la detective de la familia te pregunta qué te pasa porque te ha notado la voz rara, recurres al anuncio de Frenadol y le dices que estás chachi, que lo que pasa es que estás un poco resfriado.

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9. ¿Hacerme un tatuaje yo? Para nada.

Facebook es un patio de vecinas y ya sabes cómo se corre la voz. Por eso, quizás lo de subir una foto de tu brazo entero tatuado no fue una buena idea. Tu prima tuvo la genial idea de decirle a tu padre que cómo molaba lo que te habías hecho en el brazo y que ella quería hacerse uno igual de grande. Media hora exactamente te costó convencer a tu progenitor para que se creyese que era todo una broma de su sobrina y que uh, a ti te dan miedo las agujas.

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10. Te escucho fatal.

Una buena mentira para ganar tiempo. Y es que te han pillado. Tu padre dice que tiene pruebas gráficas y que te ha visto en una foto con el brazo tatuado. Comienzan las falsas interferencias. Das unos golpecitos en el micrófono del teléfono y con un “uy, te oigo fatal” cortas la conexión. Se trata de una técnica muy pulida que llevas a cabo solo en situaciones de emergencia como esta.

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Pero no subestimes el poder telepático de tus padres. Este top 10 queda más arrastrado que María Jiménez en El Rocío cuando, cara a cara, y como si fuesen un polígrafo, ellos determinan que has mentido y ante eso, amigo, nada puedes hacer.

  • Fran Patiño

    Fran Patiño

    Me encanta la comunicación en todas sus formas. Tenía una relación estable con mi tele, pero le fui infiel con internet. Lo mismo te hablo de Gran Hermano que de política y actualidad. Al fin y al cabo... ¡la vida es un reality show!

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