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Fact-check 2 | Casi la mitad de los profesores universitarios tiene 50 años o más

La Universidad, millennial, lo que es millennial, no es. Casi uno de cada dos docentes de la pública en España (el 49%) tiene 50 años o más. En contraposición, los menores de 29 años apenas representan el 1,2% del total, según el último informe de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) para el curso 2014/2015.

El progresivo envejecimiento de los docentes se lleva produciendo (y denunciando) desde hace más de una década. En los últimos años, además, mientras se reducía el número de profesores de la Universidad pública, pasando de los 100.600 en el curso 2009/10 a los 94.453 del curso 2014/15.

Los profesores con 50 años o más representaban el 35,1% del total en el curso 2004/05. Cinco años después (2009/10), sumaban ya el 40,9%. Y en el último curso con datos, suponen la mitad del profesorado (49%), según los datos analizados de personal universitario del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD).

Este aumento se produce, como se puede observar en el siguiente gráfico, a costa de los jóvenes. Según el exrector de la Universidad Complutense de Madrid Rafael Puyol, “se han perdido docentes y se han perdido por la base, por quienes tenían una estructura de edad más joven”.

Los profesores con menos de 39 años suponían el 30,7% del personal en el 2004/05, el 24% en el 2009/10 y el 17,1% en el 2014/15. Una reducción progresiva. Por su parte, el tramo de edad entre 40 y 49 años ha permanecido prácticamente invariable.

El personal de profesores funcionarios -es decir, los catedráticos y los titulares de la Universidad, que trabajan como empleados de la Administración General de España- es el cuerpo que más ha acusado el envejecimiento.

En el curso 2004/05, los docentes que superaban la mitad de un siglo de vida representaban el 42% del total entre profesores funcionarios. En la actualidad, ya uno de cada tres (el 66,5%) tiene 50 años o más, según los datos tanto del MECD como de la CRUE.

Y en contraposición, claro, la situación de los jóvenes. Apenas hay profesores funcionarios con menos de 39 años (sólo un 2%), mientras que tan sólo hay una profesora menor de 29 años en todo el conjunto de las universidades públicas en España. Enhorabuena desde aquí. En concreto, se ubica en la Universidad de Oviedo, la única del Principado de Asturias.

El personal contratado -aquel que no es funcionario, como los doctores contratados y ayudantes o los profesores asociados- no nota con tanta crudeza el envejecimiento de su plantilla: el 31,6% de éstos tienen 50 años o más.

En parte porque en este cuerpo también se incluyen los profesores -normalmente, jóvenes- que se encuentran escribiendo su tesis y, al mismo tiempo, impartiendo clases. Esto ayuda a reducir la edad media.

¿Es negativo el envejecimiento del profesorado?

Aun así, ¿es malo el envejecimiento? No tiene por qué. “No se trata de menospreciar el valor de la experiencia, sino de hacer una estructura más equilibrada”, aseguraba el expresidente de los rectores Juan Vázquez en un reportaje de El País de 2008.

Ese mensaje se mantiene en la actualidad. El exrector de la Universidad Complutense de Madrid entre 1995 y 2003 Rafael Puyol aboga por la coexistencia -la “diversidad generacional”- de profesores jóvenes y mayores. “Los mayores aportan experiencia y conocimiento. Y su suma es fundamental para las universidades”, explica.

No es un problema necesariamente, PERO: el tapón o brecha generacional debido a la nula sustitución por la base y el ineficaz sistema de elección de profesores en la Universidad pública.

Respecto a este último punto, los expertos defienden un cambio del actual sistema de elección de los docentes investigadores. “Se ha visto a todas luces ineficaz”, dice el exrector de la Complutense. E incide: “Habría que cambiar los procedimientos con sistemas más rigurosos, con tribunales elegidos completamente al azar”.

¿Cómo ha evolucionado este envejecimiento?

El progresivo envejecimiento de las plantillas en la Universidad pública española “no es reciente, es un fenómeno que se ha gestado a lo largo de las décadas”, asegura la docente Clara Eugenia Núñez (UNED) en el informe ‘La renovación de los claustros: ¿Una oportunidad para diseñar la Universidad del siglo XXI?‘ para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA).

Aun así, en la última década, dos hechos permitieron que la edad media de los profesores continúe aumentado: la aprobación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU), de 2006, y la crisis (¿os acordáis de ella?).

El catedrático en excedencia de la Universidad Complutense de Madrid Julio Montero afirma que la ley provocó “un bloqueo generacional” y, por consiguiente, la incorporación de jóvenes ayudantes se fue reduciendo: “Con la LOU, docentes con 40 años ya podían ser catedráticos. Y estar en ese puesto hasta los 65 o 70 años. Esto contribuyó a que la capacidad de ascenso de los que venían por debajo fuese menor, lo que ha provocado un bloqueo generacional”, destaca.

La Universidad Complutense (Madrid), durante años, ha sido el broche de oro para muchos profesores”

Julio Montero, catedrático en excedencia de la UCM

Pero es con la crisis cuando la idea de renovación se disipa por completo. Especialmente, a partir de abril de 2012. Es en esta fecha cuando el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) aprueba el Real Decreto-ley 14/2012 para contener el gasto público y que también afectó a la tasa de reposición del personal docente e investigador: si 10 docentes funcionarios se jubilaban, la Universidad sólo podría incorporar como funcionario a un nuevo docente.

Para Montero, el envejecimiento no perjudica igual a todas las universidades. “Las más jóvenes tienen un problema menor que las antiguas. Conozco de cerca el caso de la Complutense [con casi 200 años de historia] y es un auténtico problema. Durante muchos años, ha sido el broche de oro para muchos profesores”, afirma.

Las comunidades autónomas y las ramas de enseñanza son otros conceptos a los que la edad les aflige de forma diferente.

Por ramas de enseñanza universitaria se evidencia que Ciencias de la Salud, especialmente, Artes y Humanidades y Ciencias cuentan con un mayor porcentaje de profesores con 50 años o más entre el personal investigador del ramo.

Una consecuencia: El exilio científico

Los problemas mantienen al sistema universitario en continuo estado de letargo. Con respecto a la docencia, la Federación de Jóvenes Investigadores – Precarios (FJI/Precarios) denuncia que los jóvenes maestros vienen sufriendo la ausencia de continuidad en la carrera investigadora, el ‘exilio científico’ y la disminución de la calidad de sus investigaciones.

La aprobación de la LOU (en 2006) y la posterior crisis económica (a partir de 2008) han intensificado la brecha generacional entre profesores jóvenes y mayores

El frenazo impuesto con la tasa de reposición obliga a muchos jóvenes investigadores a pasar por periodos sin remuneración. Muchos de ellos recurren finalmente al reciclaje profesional en otros sectores porque no pueden hacer frente a tal incertidumbre”, afirman desde la Federación.

No son los únicos en denunciar la precariedad en la Universidad. Montero habla de técnicas alegales para mantener a algunos docentes en la enseñanza universitaria: “Un ejemplo es el profesor Ayudante Doctor, que puede mantenerse así durante cuatro años. Tras ese tiempo debería ascender a Contratado Doctor, pero en la mayoría de casos no se puede por el límite a la tasa de reposición. Entonces, se buscan fórmulas alegales para que puedan estar más tiempo en la universidad. Es una situación de desesperanza”, dice.

12.000

investigadores españoles se han tenido que 'exiliar' al extranjero, según la Federación de Jóvenes Investigadores - Precarios

También agregan datos sobre lo que llaman ‘exilio científico’: “Se estiman cerca de 20.000 puestos destruidos en I+D+i en los últimos años, y se calcula que 12.000 investigadores españoles se han ‘exiliado’ al extranjero; en la mayoría de casos, por falta de oportunidades en nuestro país”.

La tercera dificultad se relaciona con la calidad de la investigación y afecta a los jóvenes investigadores que permanecen en España. Los portavoces de la Fundación destacan “el uso que algunos departamentos universitarios han hecho con el personal investigador, a los que han asignado más docencia de la que podrían tener por contrato”.

Además, la brecha generacional en el uso de nuevas tecnologías (entre las nuevas generaciones y las mayores) y el miedo o la apatía de parte del profesorado son otras denuncias que se suman a la lista.

Universidad privada: casi el 40% de docentes, con menos de 39 años

El envejecimiento de los profesores de las universidades privadas en España no es tan intenso como en la pública. Si bien, debe tenerse en cuenta por su evolución.

En el curso 2004/05, los docentes con 50 años o más representaban el 22% del profesorado privado; en la actualidad (2014/15) suman el 29,6%. Un crecimiento significativo.

Según una ponencia de expertos de FEDEA, la IE University es un ejemplo de éxito en selección y adecuación del profesorado. Además de exrector de la Complutense, Rafael Puyol es presidente del Patronato de dicha institución y vicepresidente de Relaciones Internacionales de la IE Business School.

Para él, que el envejecimiento no sea tan pronunciado en la privada como en la pública se debe, primero, a que las universidades privadas no responden ante una legislación tan estricta como la existente para las públicas. Y en segundo, a que ellos pueden realizar una selección de personal docente con un mayor margen. “Podemos contratar al profesorado que necesitamos sin importar el momento”, agrega.

  • Carlos Muñoz

    Carlos Muñoz

    Periodista de datos. O eso dicen las estadísticas. También soy escéptico, pero con un axioma vital: correlación no implica causalidad.

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