Cuando los profesores son los que sufren acoso escolar

Un pupitre con libros y películas y una pizarra pintada / Frank Hebbert (Creative Commons)

En primaria, los problemas son con los padres; en 2º y 3º de ESO con los alumnos:

  • Casi dos mil docentes sufrieron algún tipo de conflicto el curso pasado, según el Defensor del Profesor
  • Sin embargo, conocer la realidad global del problema es casi imposible en España

Profesor anónimo. 20 de mayo de 2013. “La indefensión es brutal. Llevo 28 años de trabajo en Bachillerato. He pasado épocas de auténtica tortura psicofísica. Indisciplina, mala educación, vagancia, chulería y profundísima ignorancia que va yendo a peor. Elevadísimo riesgo, toma de tranquilizantes”.

Marta. 1 de junio de 2013. “Soy profesora y estoy sufriendo humillaciones, ya no sólo en clase sino por los pasos y por el patio. Al principio les ignoraba, pero llega un punto en el que ya no puedo más. Lo de poner partes lo veo inútil ya que mi directiva sólo expulsa cuando hay una pelea entre alumnos o algún tipo de robo”.

Dos testimonios, dos ejemplos de la conflictividad escolar que sufren los profesores en las aulas en España. Dos desahogos que no han quedado olvidados gracias al blog ‘Conflicto escolar’, del también profesor y experto en bullying y violencia alumno-profesor Javier Yuste Andrinal. Desde 2007 (año en el que se publicó el post ‘Conflictividad en el aula – Violencia contra el profesor/a’), numerosos docentes han expuesto sus experiencias, miedos y desilusiones. La frustración es permanente.

Al menos 1.961 docentes sufrieron algún tipo de conflicto escolar -desde faltas de respeto de alumnos hasta problemas con la dirección del centro pasando por problemas con los padres- durante el curso 2015/2016, según el último informe del Defensor del Profesor del sindicato independiente ANPE. Un 2% de los mismos (35-45 personas) sufrió violencia física por parte de alumnos y/o padres. Otros, también, tuvieron problemas con compañeros de profesión.

Sin embargo, ninguno de los datos anteriores refleja la realidad en su conjunto. Como asegura el coordinador del informe del Defensor del Profesor Jesús Niño, “no todos los profesores que sufren conflictos escolares nos llaman porque no nos conocen. Hay que tomar las estadísticas con cierta distancia”.

En España es misión imposible conocer el alcance de esta conflictividad. Desde la ANPE reclaman la reactivación del Observatorio Estatal sobre la Convivencia Escolar que permita recoger todas las situaciones de incidencia. “Ojalá tuviésemos esa información para dar un toque a la opinión pública. Lo que conocemos es la punta del iceberg”, garantiza Niño.

Por su parte, el profesor Yuste estima, según las diferentes investigaciones que ha realizado en el transcurso de sus 39 años de docencia, que el porcentaje de profesores que “lo pasa mal en el aula puede rondar el 8-10% del total”. Sí, uno de cada diez.

El ciberacoso y las falsas acusaciones, grandes problemas actuales

La figura del profesor comenzó a “deteriorarse” cuando se alargó la enseñanza obligatoria hasta los 14 años durante los años setenta (posteriormente se alargaría hasta los 16), según Yuste. “Indudablemente, la enseñanza obligatoria es un éxito social fantástico, pero era necesario controlar una serie de variables. Había alumnos en las aulas que no querían estar ahí, que no querían estudiar y comenzaron a generar conflictos importantes”, dice este profesor que inició su andadura como docente en 1977.

En los últimos años, la impunidad fue en aumento. “Hemos tenido años de impunidad total, de agresiones a profesores o de, sencillamente, no dejarles desarrollar su labor de forma adecuada”, explica Yuste. “Imperaba el buenismo”, añade el presidente del sindicato independiente ANPE, Nicolás Fernández.

8-10%

En torno a un 8-10% de los profesores en España lo pasa mal en clase, según Javier Yuste Andrinal

Por suerte, y según los profesionales de ANPE, la situación de los profesores ha mejorado desde 2014. Al menos, lo que conocen desde el sindicato. Fernández y Niño observan una mejora sustancial desde la aprobación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). En el artículo 124 se otorga a los profesores de España la condición de “autoridad pública”.

A pesar de los síntomas de mejora, algunos tipos de conflicto escolar han empeorado con respecto al curso anterior, según el informe del Defensor del Profesor. Son los casos del ciberacoso a través de redes sociales de alumnos contra profesores, las acusaciones carentes de fundamento (sobre todo, vía grupos de WhatsApp) y el acoso y las amenazas por parte de los padres hacia los docentes. Es decir, tres cuestiones, cuanto menos, peligrosas.

Estos comportamientos disruptivos pueden llegar a generar problemas psíquicos y físicos al docente que los sufre, algo que también padecen los alumnos: “El que un profesor esté alterado, además del sufrimiento que soporta, reduce su rendimiento profesional y afecta a la educación, porque se está cuestionando su figura”, considera Fernández.

En determinadas ocasiones, las consecuencias van más allá. “Si el acoso es muy elevado, esto puede llegar a destruir la personalidad del maestro. Su identidad puede verse erosionada de forma muy importante”, relata Yuste, que ha conocido varios casos de este estilo a partir de su blog.

Una casuística “diversa”

¿Existe un perfil de alumnos y de padres que entren en conflicto con los profesores? “No hay un perfil concreto. La casuística es muy diversa. Tiene que ver con la propia conflictividad porque la escuela es un reflejo de la sociedad”, explica Fernández.

En este sentido, y aunque pueda resultar obvio, no todos los alumnos ni todos los padres tienen un comportamiento inapropiado para con los docentes. “Tampoco hay que ser catastrofista. Estamos hablando de un porcentaje pequeño de estudiantes y de padres”, destaca Yuste. Pero el comportamiento disruptivo de un mínimo porcentaje no deja de ser un grave inconveniente: “Con que tengas a uno o dos que te machaquen en un aula, eso ya destroza la clase”, asegura.

Donde sí existen diferencias es entre los diferentes niveles educativos. Según Niño, “en Infantil y Primaria son los padres los que más entran en conflicto con los profesores. Es muy complicado que lo hagan alumnos con menos de 10 años”.

Por el contrario, en Secundaria y en ciclos formativos, son los alumnos “por la propia naturaleza de la adolescencia, en línea de defensa de sus derechos. Pero en ocasiones, esta defensa puede llegar a ser agresiva”. Así, 2ºy 3º ESO y la FP Básica son los cursos más “preocupantes”, afirma Niño.

La lucha contra la conflictividad actual

La mayoría de conflictos son ‘de baja intensidad’. Sin embargo, como se ha visto, los problemas que generan no son menores. El profesor Yuste denuncia que “no sólo la violencia tipo bullying merece toda la atención” porque “la conflictividad en el aula resulta mucho más perjudicial para el sistema”.

Para evitar que esto continúe sucediendo, las fuentes consultadas abogan por un Plan Estratégico de Mejora de la Convivencia Escolar y por desarrollar de forma “clara” el artículo 124 de la LOMCE en todas las comunidades autónomas (en la actualidad, sólo en la mitad el profesor tiene la condición de autoridad).

Al margen de las cifras, los conflictos que afecten al éxito educativo hay que reducirlos a su mínima expresión”

Nicolás Fernández, presidente del sindicato independiente ANPE

Asimismo, reclaman una mayor confianza por parte de los centros educativos hacia la figura del maestro. “El equipo directivo tiene que estar muy atento desde el momento en que se entera de que existe conflicto, estar muy vigilante y cortar por lo sano, hablar con los alumnos e imponer sanciones importantes. Es decir, hacer que el profesor se sienta apoyado”, afirma Yuste.

La gente, en general, no sabe qué se cuece tras los muros de las escuelas. Es un microcosmos que sólo conocen quienes viven en el interior de su burbuja día sí día también. “Inevitablemente, donde hay personas hay conflictos”, dice Fernández. Pero concluye: “Al margen de las cifras, los conflictos que afecten al éxito educativo hay que reducirlos a su mínima expresión, porque es realmente duro”.

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  • Carlos Muñoz

    Carlos Muñoz

    Periodista de datos. O eso dicen las estadísticas. También soy escéptico, pero con un axioma vital: correlación no implica causalidad.

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