Cómo comer en tu mesa de trabajo y no convertirte en un antisocial en el intento

Haz como esta muchacha y llévate una ensaladita. Foto: Jo Guldi / Flickr.

Pista: las sardinas en lata no serán tus aliadas en esta ocasión:

  • Un estudio analiza lo mucho que irritas a tus compañeros cuando comes frente al ordenador

Es muy probable que -por motivos de estrés o por algo de pereza- en alguna ocasión hayas comido delante de tu ordenador mientras estás en el trabajo. Lo que en España todavía no tiene nombre, en Reino Unido es un hábito ya consolidado: el “al desko”.

Según el Oxford English Dictionary, la expresión ‘al desko’ es un italianismo que deriva de la expresión -también utilizada en el español- ‘al fresco’, de tal forma que ironiza sobre el entorno donde tomas el almuerzo (escritorio en inglés es desk).  No obstante, tomar en clave de humor lo que es comer en el escritorio puede llegar a convertirse en algo serio si te pasas de la raya. De hecho, si no controlas qué comes podrías llegar a convertirte en la oveja negra de tu oficina.

De acuerdo a una encuesta realizada por la firma de decoración interior Ambius, casi la mitad de los trabajadores británicos etiquetan a los que suelen tomar comida que huele demasiado como “antisociales”. Igualmente, la encuesta ha explicado cuáles son los hábitos alimenticios que no son demasiado populares entre las plantillas de las oficinas.

Si te mola comer algo crujiente, espera a que el qué esté a tu lado esté con los auriculares

Guárdate esa manzana o esos cacahuetes.  Ya llegará el momento en el que tu compañero coja el teléfono o esté con los auriculares y no le importe nada lo que suene a su alrededor.

También puede ser que te gusten las ensaladas de pasta o las típicas sardinas en lata

Si lo tuyo son las ensaladas de pasta y atún, tendrías que tener cuidado y enterarte de si a tu compañero le molestan o no. Eso sí, si eres de llevarte sardinas en lata al trabajo, tienes todas las papeletas de que los de tu alrededor te den la espalda en breve: según el estudio, las sardinas, la caballa y el queso son de los olores menos tolerados.

Ese potaje de lentejas, ese estofado de carne…

Ojo, porque el combo se complica. Si quieres que el odio que ya de por sí creas se expanda más allá de los límites de tu sección e impliques a media oficina, esta es tu opción.

Aunque si te lo propones, puedes convertirte en el empleado antisocial del mes…

Llévate algo que huela, que sea ruidoso al comer y que encima esté caliente. Es difícil de imaginar plato tan macabro, pero hay ejemplos: chili con carne y nachos, un bocadillo de jamón y queso gratinado…

De todas formas, hay salida

Las chocolatinas, los yogurt o los sándwiches: cuando te venga en gana.

Luego, también puedes tirar por lo clásico: te organizas mejor, terminas tu trabajo y sales de comer sin ningún problema. Ahí todo son ventajas: no molestas a nadie, almuerzas tranquilamente y además es saludable.  Además, ten en cuenta que comer en la oficina es sinónimo de ganar peso y eso, sí que no te va a gustar.

  • Eslang

    Eslang

    Hablar de uno mismo sin parecer idiota es más difícil que elegir nick para el Messenger… sin parecer idiota. Buscamos historias, vivimos en las redes, nos pringamos con lo importante, nos reímos de lo solemne.

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