Cultura Popular

Tuitstars alternativas: Javi Kinkman, la hemeroteca ‘del’ Twitter

Aquí, el Indiana Jones de la cochambre periodística:

· No le verás poner un gif, pero sí muchas fotos de papeles amarillentos

Aquí, el Indiana Jones de la cochambre periodística:

· No le verás poner un gif, pero sí muchas fotos de papeles amarillentos

Etime line de Javier Ochagavía (@javikinkman) es un viaje al pasado. Va a contracorriente y no te encontrarás un gif, un meme y, si me apuras, ni un hashtag. La cosa va de bucear en el analógico y loco mundo de la prensa y la cultura popular, principalmente patria, entre los 60 y los 80. Échate a nadar ahí.

Escaneador diletante de un pasado mostrenco.” Así te describes en tu bio de Twitter, entre otras cosas. ¿Desde cuándo y por qué?

Desde que tengo uso de razón (es un decir), he sentido un irrefenable impulso por rastrear y acumular todo artefacto de la cultura popular, preferentemente hispana, que cayese en mis manos. Antes solía publicar este material en Facebook pero, aunque tenía una respuesta positiva de los que me leían, he encontrado en Twitter una plataforma ideal para dar rienda suelta a mis deseos de convertirme en el Indiana Jones de la cochambre periodística. 

¿Por qué? Además de por darle una salida práctica a este síndrome de Diógenes que sufro yo y mis estanterías, mi motivación principal es que me divierte hacerlo. Pero no solo busco historias estrambóticas, curiosas y delirantes que compartir, sino que parto de la convicción de que hay que reivindicar una creatividad vitalista y apasionada que sobrevivía (a veces en extraña connivencia) en un régimen tiránico que se mostraba generalmente hostil con las manifestaciones culturales y políticas de aquellos años.

Lo que haces para ganarte la vida, ¿tiene algo que ver con esto de ser la hemeroteca de Twitter?

No, en realidad soy un administrativo que se gana la vida como funcionario interino. Quizá cierta inclinación perversa por los archivos venga de esas prácticas burocráticas, quién sabe…

En lo que va de año he recibido unas cuantas propuestas interesantes para publicar lo que hago en medios digitales y no digitales, pero en esos días me vi forzado a rechazarlas por motivos profesionales. No me duele haber tomado esta decisión, porque temía que si esto lo convertía en una obligación, quizá acabaría por no poder divertirme con ello. Como intuyo que no va a ser mi modo de vida, al menos controlo yo el contenido que publico. Y si hiciera algo para un medio, sería para hacer algo más trabajado, en forma de artículos, por ejemplo. No sé, seguro que esto lo leo en una entrevista ajena, y me parecerían palabras de un fantoche.

Ha recibido ofertas para hacer hemeroteca para medios, pero las ha rechazado para no convertirlo en obligación

Imagino que un hemerotequero de Twitter no puede desvelar sus fuentes… ¿pero una pista?

Soy muy amigo de inventarme estadísticas y porcentajes falsos, pero creo que se ajusta a la realidad decir que al menos un 50 % de mis publicaciones provienen de escaneos que hago personalmente de mi colección de revistas, cómics, periódicos o libros. La otra mitad serían producto de rastreos en hemerotecas digitales (bibliotecas y diputaciones) y, por supuesto, imágenes que he encontrado en la web, ya sea haciendo búsquedas marcianas en Google Imágenes o en Todocolección.

A ver, una referencia fundamental en mi hemeroteca es la revista Sal y Pimienta, que comenzó como suplemento de Interviú a finales de los 70 y que, poco después, adquiriría cabecera propia hasta mediados de los años 80. Hacían un periodismo muy salvaje, bastante desprejuciado, y poco temeroso de querellas y autocensura, que es lo que predomina actualmente. En fin, hay decenas de revistas de aquellos años que le van a la zaga.


Visitas mucho la actualidad de los 60 y 70, ¿tus gustos en cuanto a música, cine y demás van también en esa dinámica?

En el caso de la música, podría ser cierto. De hecho, ejerzo de pinchadiscos 60s (mod, freakbeat, garage, northern soul, etc…) en clubs y festivales de dudosa reputación. Pero si, por ejemplo, hablamos de cómic el rango temporal se vuelve más disperso: del Krazy Kat de Herriman al Silvio José , el buen parásito de Paco Alcázar. Y claro está, la lista habitual de sospechosos: Clowes, Bagge, Tatsumi, Crumb, Larcenet, Carlos Giménez, Tezuka, Urasawa, Chaland, Franquin, Dupuy y Berberian, Trondheim, Entrialgo, la escuela Bruguera, la E.C, Lauzier, y así ad nauseam. No importa cuantas veces los lea, me sigue atrapando revisitar a Chris Ware, Peter Kuper, Segar o Blutch, diferentes entre sí pero quizá persista un nexo común: y es que todos ellos han creado su propio mundo personal y obsesivo, no carente de humor. Así que el factor época aquí no sería tan determinante.
¿Recuerdas qué tuit hemerotequero fue el más popular? ¿Alguno al que le tengas especial cariño?

Sin lugar a dudas, mi tuit hemerotequero más popular fue una noticia fechada en 1974 que relataba la detención de unos hippies en un piso bilbaíno, donde al parecer mantenían relaciones prematrimoniales, como así se destacaba en el titular. Creo que llegó a los 600 RT o así. Intuyo que el impacto se debía más al hecho extraordinario de que se practicase sexo en Bilbao que al tratamiento carpetovetónico y rancio por parte del redactor de la noticia.

¿Alguna vez te ha hecho RT o FAV algún famoso impactante? A mí una vez Toni Cantó, lo cuento en todas las cenas.

En ese sentido, no voy a negar que me mola que me hayan hecho RT, en alguna ocasión, Álvaro Corazón Rural, Raúl Sensato, Mauro Entrialgo o Daniel Ausente, porque son gente a la que admiro. Si hablamos de “famosos televisivos que mis padres conocen” creo que no. Bueno, una vez Paco León puso un fav a una publicación mía, pero no directamente, sino sobre un retuiteo. No da ni para contarlo en una cena.

¿Dedicas mucho tiempo a buscar material para Twitter?

Aunque me abrí una cuenta hace unos años, solo llevo activo en Twitter desde finales del año pasado. Al principio confieso que le dedicaba muchas horas, pero se convirtió en algo demasiado absorbente. Así que, actualmente, procuro dedicar solo una tarde (sin pausa para la merienda) a recopilar el material que publico a lo largo de la semana, aunque a veces un hallazgo casual o esporádico arruina mi perfecto plan de gestión del tiempo.

¿Has conocido a gente con vocación vintage a través de Twitter? Hay quien cuenta que sirve hasta para ligar esto, cuidado.

¿Ligar por Twitter? No sé, quizá funcione para los que forman parte de la “élite”, pero a mi nivel… Es que, imaginemos por un momento que una chica quedara terriblemente fascinada por mis publicaciones y fantasease con la idea de tener una cita conmigo. En ese instante ella hace una reconstrucción mental de mí, basándose exclusivamente en lo que publico en Twitter. Posiblemente se imagine a un tipo encorvado que no se ha duchado en semanas, que arrastra una gabardina enorme adornada con cagadas de palomas, y de cuyo bolsillos saca recortes mugrientos de periódico. Y yo no soy así. No todavía.

Si Twitter se muere, proyectaré mi hemeroteca en las plazas mayores de los pueblos, es mi sueño”

Javi Kinkman

Algunos tuiteros que sigas porque te guste mucho lo que ponen.

Serían @raulsensato, @absence, @CorazonRural.

¿Cuál es el tipo de tuitero que odias? En mi caso, los que suelen dirigirse a la gente en sus tuits, del rollo “no sé si sabéis que la encuesta del CIS de diciembre falló más que una escopeta de feria”. Yo pienso: ¿por qué te diriges a mí, acaso hemos comido juntos alguna vez? Pero soy un poco jeiter.

El odio es un motor universal tan necesario que me parece presuntuoso prescindir de este sentimiento, pero ser jeiter puede llegar a resultar un ejercicio extenuante. Odio al típico fantoche que se toma demasiado en serio a sí mismo, y que aunque a veces resulten brillantes generadores de humor involuntario, este hecho no justifica su existencia. Y son también una plaga aquellos que aspiran a ser tertulianos, cuñaos que pontifican sobre cualquier tema y que se creen originales por repetir algún chiste trillado que han leído en otra cuenta. Pero, como en otros ámbitos de la vida, el problema suelen ser los seguidores que los alimentan.

Qué es lo que más te gusta de Twitter y qué es lo de menos.

Te pone en contacto con mucha gente interesante y supongo que, hasta cierto punto, funciona como escaparate personal. El aspecto más negativo de Twitter es el sensacionalismo intermitente que se genera: sentimos una profunda indignación por un tema en concreto que es de rabiosa actualidad, lo “quemamos” en unas horas, y enseguida esta indignación la enfocamos a otra parte, como si el problema anterior se hubiese volatizado. Posiblemente, este exceso de información nos haya vuelto tan pasivos como previsibles. Y hablo en primera persona del plural porque me incluyo.

Muchas voces guruseras auguran que Twitter está a puntito de morir. Si así fuera, ¿dónde te llevarías tu hemeroteca?

La proyectaría en diapositivas por las plazas mayores de los pueblos, ese es mi sueño.

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

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