Cultura Popular

Rito de paso: momentos de videojuegos gracias a los que dejamos de ser niños

La muerte de Aeris, la primera vez que escuchamos hablar a Super Mario...

· Los gamers también tienen sus ritos de paso y hoy recordamos los que vivimos las niñas y los niños de los 90

La muerte de Aeris, la primera vez que escuchamos hablar a Super Mario...

· Los gamers también tienen sus ritos de paso y hoy recordamos los que vivimos las niñas y los niños de los 90

Cazar un león, sobrevivir a un combate ritual, demostrar que eres más inteligente que tu maestro… Durante siglos, jóvenes de todas las tribus, clanes y sociedades se han enfrentado a pruebas para demostrar su temple y su madurez. Retos complejos diseñados para que los niños dejasen atrás la infancia y afrontasen la madurez. Los ritos de paso.

Los gamers también tienen sus ritos de paso, y hoy vamos a recordar los que experimentamos todos los niños y niñas que nos pasábamos horas jugando en los 90 con nuestra pantalla culona y nuestro refresco bien azucarado.

Final Fantasy VII (1997) – La muerte de Aeris

Bart Simpson pudo detectar el fotograma exacto en el que el corazón del pobre Ralph se rompe el corazón. Todos los gamers criados en los años 90 pueden identificar precisamente el momento en el que su corazón se rompió para siempre: la muerte de Aeris. Nuevos sentimientos afloraron en los jóvenes corazones: tristeza, incomprensión, desesperación, ira, odio, venganza…. Bienvenido a la madurez muchacho. Asumir la muerte de este personaje y seguir adelante fue una de las grandes bazas del juego. Aunque muchos no lo superaron y malgastaron horas y horas buscando la materia que pudiese resucitar a la encantadora florista.

Resident Evil (1996) – Primer zombie

Hubo una época en que la intro de los videojuegos marcaba la diferencia. Sólo los grandes arrancaban con una secuencia espectacular que te metía en harina. Cuando cargabas el CD-ROM de Resident Evil por primera vez no sabías lo que te venía encima. Vale, en la versión de portada que disfrutamos en España veías un soldado con una escopeta y arañas gigantes y te podías oler la tostada. Pero todo cambiaba desde los títulos del juego con ese ojo insano y vigilante pasando a la secuencia de imagen real que nos contaba cómo el equipo de S.T.A.R.S se metía en la boca del lobo. Todo un preludio rematado con la aparición de ese zombie-infectado que a día de hoy todavía nos pone los pelos de punta.

Metal Gear Solid (1999) – Sala de Torturas

Antes de dedicarse a recorrer el mundo haciendo fotos absurdas de comida, Hideo Kojima revolucionó un par de veces el mundo de los videojuegos.  Metal Gear Solid, en Playstation, es un hito por muchos motivos: narración ,historia, mecánicas, motor gráfico, diseño de personajes… Y porque lo pudimos disfrutar traducido como si fuese una superproducción de Hollywood.

Pero también porque tiene un rito de paso brutal, un momento en el que la infancia queda atrás: la sala de torturas. Snake es atrapado y encarcelado. Revolver Ocelot, ya sin mano, le somete a una brutal tortura. Mientas el Dual Shock vibra como un loco, tienes que aporrear el botón círculo para sobrevivir, pero también existe la opción de rendirte… Todos los que se doblegaron descubrieron posteriormente un final en el que Meryl muere y el héroe se tiene que conformar con Otacon. Un bajón épico que nos enseña que hay que perseverar en la vida. Porque siempre tiene recompensa.

Super Mario 64 (1997) – Its me, Mario!

Evidentemente no todos los ritos de paso son negativos o dolorosos. El fontanero italoamericano (era de Brooklyn, maldita sea) nos acompañó a lo largo de la infancia. En solitario, con Luigi, con Yoshi. El universo Mario Bros fue especial desde el principio. Pero tuvo que llegar Nintendo 64 (una joya de consola en todos los sentidos) para que pudiésemos escuchar por primera vez la voz de nuestro querido héroe. En ese momento se produjo una extraña simbiosis…. Los videojuegos se hacían adultos a la vez que Mario y nosotros también. Una evolución del 2D al 3D que representaba, de alguna manera, nuestra madurez.

The Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998) – La espada Maestra

Un épico giro de guion en otra obra cumbre de los videojuegos nos sacó de nuestra zona de confort y se convirtió en una lección de vida. Tras un buen puñado de aventuras ya hemos conseguido la Esmeralda de los Koriki, el Rubí de los Goron y el Zafiro de los Zora. Tenemos la Ocarina del tiempo y conocemos la melodía adecuada que tocamos en el Templo del Viento: la Espada Maestra llega a nuestras manos… ¡Y se desata el Apocalipsis!

Link cae en un sueño de siete años y despierta para ver Hyrule devastado, teniendo que volver a iniciar su aventura para combatir las fuerzas que ha desencadenado. Durante ese sueño de siete años el protagonista se hace adulto, lo que le permite manejar la Trifuerza del Valor. Una bonita metáfora de cómo los jugadores nos íbamos haciendo adultos.

Shadow of the Colossus (2006) – El primer coloso

Con la llegada de la reedición de Shadow of the Colossus a PS4 las redes sociales se han visto inundadas de imágenes de los encuentros contra esas criaturas. Pero el original es insuperable y el recuerdo de la aparición del primer coloso aún te hiela la sangre: una mole de piedra prácticamente indestructible frente a ti. ¿Qué narices podemos hacer? ¿Montar en nuestro caballo y huir lejos? ¿Apagar la consola y llorar en un rincón? O tragar saliva y asumir tus responsabilidades frente al titán. Este momento vale más que muchos cursos de formación, puedes incluirlo en tu curriculum.

Doom (1995) – El inicio

Cuando nos enfrentamos al Doom por primera vez tenemos la sensación de que estamos en un mundo nuevo, desconocido y peligroso, nada que ver con lo anterior. Un mundo para adultos, no para niños. Y todo gracias a la magnífica ambientación que lo rodeaba: la música rock demoledora, el rostro desencajado del protagonista y sus jadeos, la violencia que se respira en cada diseño, el sufrimiento, la tensión y soledad que percibimos en cada esquina de aquellos pasillos espaciales. Fue nuestro campo de batalla y cuando regresamos no éramos los mismos. Y todavía no habíamos probado el modo Nightmare.

Tomb Raider (1996) – El mundo perdido

Quizás aquella icónica portada de Tomb Raider despertó algunas cosas en muchos chicos y chicas adolescentes (¡qué inocentes éramos!), pero lo que verdaderamente nos hizo crecer con este videojuego fue la fase El Mundo Perdido. En ese momento ya teníamos más o menos controlada la dinámica del juego, las plataformas y palancas y los enemigos, estábamos listos para lo que fuese. ¿O quizás no? En medio de una jungla subterránea un tiranosaurio se abalanzaba sobre Lara tratando de devorarla. Aparentemente inmune a las balas no quedaba otra que correr, saltar, esconderse y esquivarlo.

Battletoads (1991) – Las motos

Acabamos no con un rito de paso, sino con un sacrificio en toda regla. Battletoads nos ayudó a comprender y asumir la derrota, una y otra vez, hiciésemos lo que hiciésemos. En mitad del juego estaba la fase más difícil que muchos recordamos: LAS MOTOS. Requería reflejos de ninja y suerte casi divina: el más mínimo error nos llevaba la tumba. ¿Y he dicho que la moto se movía aleatoriamente? Un rito de paso sólo para los elegidos. Superarlo te convertía en un dios del videojuego.

  • Javier Iglesias

    Por Javier Iglesias

    Juntando letras desde que tengo uso de la razón. Soldado de fortuna en el mundo de la comunicación. Una cita de Vinton Cerf: “Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas".

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