Cultura Popular

Queer Eye: El reality de Netflix que deconstruye la masculinidad tóxica

Aunque es un reality de cambio de aspecto y modo de vida, esto no se parece nada a Cámbiame:

· Netflix ha resucitado este formato con cinco 'gayrus' del molar que enamoran y manejan el lenguaje millennial cosa mala

· Cada episodio emociona porque ocurren cosas como que un hombre negro y gay pueda entenderse con un votante de Trump

Aunque es un reality de cambio de aspecto y modo de vida, esto no se parece nada a Cámbiame:

· Netflix ha resucitado este formato con cinco 'gayrus' del molar que enamoran y manejan el lenguaje millennial cosa mala

· Cada episodio emociona porque ocurren cosas como que un hombre negro y gay pueda entenderse con un votante de Trump

Queer Eye for the Straight Guy es uno de los realities más transgresores y emblemáticos de la televisión estadounidense de la década pasada. En España se llegó emitir en Cosmopolitan TV con el título Operación G, pero en realidad, su popularidad no llegó a traspasar fronteras como sí lo hicieron otros programas y concursos de telerrealidad procedentes del otro lado del charco.

El concepto era el siguiente: cinco hombres gays, conocidos como los Fab Five (los cinco fabulosos), ayudaban a un hombre heterosexual a cambiar su estilo de vida, aconsejándole en cuestiones de belleza, moda o cultura. Es decir, un programa de makeovers de los de toda la vida, que entonces estaban por todas partes, pero con el importante y progresista giro que conllevaba tener a cinco hombres homosexuales al frente.

El programa cayó en el olvido hasta que Netflix decidió recuperar el formato a comienzos de 2018. El reboot de Queer Eye llegaba a la plataforma en febrero sin hacer mucho ruido y, por tanto, sin apenas expectación. Y entonces ocurrió lo inesperado. En una semana, Internet empezó a llenarse de imágenes del programa. Memes, comentarios, gifs… La gente estaba viendo la nueva Queer Eye, y ahora lo estaba haciendo a la vez, desde todas partes del mundo. La magia de Netflix.

En cuestión de meses, la fama entró en las vidas de los nuevos Fab Five: Antoni Porowski (comida), Tan France (moda), Karamo Brown (cultura), Bobby Berk (diseño de interiores), Jonathan Van Ness (belleza y aseo). Un nuevo quinteto de expertos en eso de ser cool que de febrero a junio han pasado del anonimato a convertirse en celebrities de Internet y ocupar portadas de revista. Según cuenta Van Ness, la serie se estrenó un miércoles y para el lunes siguiente todos ellos habían llegado a los 100.000 seguidores en Instagram (a día de hoy, ya rondan el millón).

Ellos son una de las principales razones por las que el público está como loco con el nuevo Queer Eye. Elegidos entre miles de candidatos (una de las últimas pruebas del casting fue invitar a los finalistas a una fiesta para observar quiénes congeniaban mejor), los Fab Five son el ejemplo paradigmático de la química televisiva. La divertida dinámica que generan juntos y la sólida confianza que han desarrollado es evidentemente una de las claves del éxito del reality. Dos de ellos en concreto han conquistado especialmente a la audiencia: Antoni, que se ha convertido en el icono erótico y novio oficial de Queer Eye (Internet está thirsty perdido con él), y Jonathan, una de las personas más carismáticas y explosivas que nos ha dado la televisión reciente, ejemplo de confianza en uno mismo que rompe estereotipos y lleva su pluma con orgullo. Por eso ya lo hemos bautizado como el nuevo Jesucristo oficial de la comunidad LGBT+.

GAY TIMES MAY 2018 ANTONI POROWSKI

Antoni, eres muy fuerte tú. Foto: Portada Gay Times de mayo de 2018.

En poco tiempo, Queer Eye ha entrado a formar parte de la cultura pop por las expresiones que utilizan los Fab Five, algunas propias, otras prestadas del slang millennial y de otros programas que componen nuestro zeitgeist como RuPaul’s Drag Race o Broad City (“Yasss Queen” o “Can You Believe?” ya son imprescindibles en nuestro vocabulario diario), o las particularidades de los gurús (o gayrús), como la obsesión de Antoni por los aguacates, la fruta de moda. Para que os hagáis una idea, Netflix, consciente del impacto de este tipo de cosas en Internet, ha lanzado un videoclip con la sintonía del programa, en el que Jonathan sacude su melena como solo él sabe hacerlo y Antoni aparece vistiendo un crop top bajo una lluvia de aguacates. Gracias, Netflix.

 

Pero en realidad, el éxito de Queer Eye no se debe exclusivamente a sus cinco embajadores gays, sino también al nuevo enfoque que se le ha dado al formato para que este refleje la sociedad actual, o más bien, la sociedad en la que queremos vivir. Ampliando el concepto original para ser más inclusiva y menos superficial, Queer Eye no es un simple makeover show, sino una deconstrucción de la masculinidad tóxica que promueve la tolerancia y la comprensión, trazando un puente entre tipos de personas muy distintas para enseñarnos que nos podemos llevar bien a pesar de nuestras diferencias. Vamos, un programa para toda la familia.

Y es que lo que muchos espectadores (yo incluido) no esperaban del reboot era que fuera a emocionarnos tanto. Llorar con Queer Eye no es solo frecuente, sino también inevitable. La conexión que se desarrolla entre los Fab Five y sus sujetos, entre ellos una familia de devotos cristianos, un ex marine conservador, un informático con baja autoestima o un hombre gay dentro del armario, nos deja momentos reales a flor de piel y conversaciones sinceras a las que todo el mundo debería prestar atención. Ver a un hombre negro gay y un policía votante de Trump llegar a la conclusión de que pueden entenderse y apreciarse el uno al otro vale más que cualquier cambio de imagen, y eso es lo que al final se queda grabado del programa.

Después de devorar la primera temporada (en mi caso dos veces), la audiencia quedó “sedienta” de más Queer Eye. Afortunadamente, la segunda se grabó seguida, por lo que la espera no ha sido muy larga. Netflix lanza 8 nuevos episodios el 16 de junio, y en la nueva temporada, el programa rompe la tradición en el mejor de los sentidos: entre los nuevos sujetos de los Fab Five se encuentran por primera vez un hombre trans y una mujer.

Queer Eye está inspirando a la audiencia, y cambiando no solo a los afortunados que pasan por las manos expertas de los Fab Five, sino también a muchos espectadores. El especialista en moda, France -musulmán británico que vive en la conservadora y mormona Salt Lake City con su marido-, cuenta que la gente suele pararlo en la calle para contarle entre lágrimas que ver Queer Eye les ha hecho dejar de pensar en el suicidio. Parece mentira que un programa de cambio de imagen tenga ese poder, pero es que esto no es Cámbiame, creedme.

  • Pedro J. García

    Por Pedro J. García

    Traductor e investigador de lo audiovisual. Me dejo la vista, la espalda y el corazón devorando cultura popular y escribiendo sobre ella.

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