"No nací ni hombre ni mujer, nací bebé": cómo el pop me ayudó a cambiar de sexo | eslang

“No nací ni hombre ni mujer, nací bebé”: cómo el pop me ayudó a cambiar de sexo

Roberta Marrero, autora de 'El bebé verde'.

Infancia, transexualidad y heróes del pop:

  • La artista transexual Roberta Marrero publica su autobiografía ilustrada 'El bebé verde'

Puedes leer este artículo con música de Boy George de fondo. No es una imposición, solo una sugerencia. El cantante y sus ojos maquillados fueron la punta de un iceberg que le descubriría a Roberta Marrero que en el mundo había otras formas de ser y de sentir, otras realidades más allá de su nariz, y que ella no tenía ningún problema: el problema era de quienes intentaban subyugarla por ser quien era.

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“No nací ni hombre ni mujer. Nací bebé. Necesito tiempo para saber quién soy”. Esta es la frase que abre El bebé verde (Lunwerg editores), pero puede que también abra mentes. La autobiografía de esta artista transexual de-difícil-clasificación (no la llames pop) narra la infancia y adolescencia de un personaje “extraterrestre” que crece viendo negada constantemente su propia imagen, su alma, su personalidad. En definitiva: su yo más auténtico.

La historia de un niño que sabía que era una niña encerrada en un cuerpo masculino. “Una de las razones por las que escribí este libro es dar testimonio de lo que me pasó y ayudar a la gente que viene detrás”, nos cuenta Roberta Marrero en conversación telefónica.

Lo que le pasó fue nacer en un cuerpo que no se correspondía con el género que le habían asignado. Lo que le pasó fue bullying. Fue incomprensión. Fueron miradas de desaprobación y palabras de desprecio como el “maricón” que le espetó su madre y que aún hoy le duele recordar.

“Cuando sufrí bullying me sentía muy desamparada porque no había nadie a quien pudiese mirar como un modelo de conducta, y cuando apareció Boy George en la tele vi que había otros bebés verdes que ya habían crecido, que te hablaban de cómo funcionan los mecanismos que te condenan y de cómo liberarte de esa condena”, recuerda Marrero. Figuras como la de Boy George, Siouxsie Sioux o David Bowie se convirtieron en sus particulares héroes del pop, aquellos que le ayudaron a ubicarse en un mundo que no le comprendía.

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Sé feliz, es tu responsabilidad y tu derecho”

Roberta Marrero en 'El bebé verde'

“En la novela hago mucho hincapié en la infancia y en la responsabilidad que tienen los adultos con respecto a sus niños”, incide la autora, que dibuja en su libro una relación tensa con sus padres, quienes se murieron “sin conocer de verdad a su hija”, pero a los que tampoco culpa. “Aunque cuente episodios desagradables de mi familia, escribirlo me ayudó a pensar sobre ello. Mis padres también fueron víctimas de esa España franquista, católica y terrorífica en la que fueron criados, ellos hicieron lo que creían que debían hacer. No se les puede culpar por lo que hicieron porque no tenían armas para hacerlo de otra manera”.

41%

Es el índice de suicido de la comunidad trans, un porcentaje nueve veces más alto que la media, según un estudio de Asociación Estadounidense para la Prevención del Suicidio

Marrero rehúsa la palabra difícil para definir su infancia. En su lugar utiliza términos como “distinta” o “peculiar”, e insiste en que este libro no ha querido mostrarse como víctima, “aunque lo he sido”.  “Cuando te hieren, la herida puede sanar, pero la cicatriz es para siempre. No es lo mismo haber vivido una infancia en la que te han enseñado a quererte y respetarte, en la que no te señalaban, no te pegaban, no te insultaban, no te humillaban, a tener una infancia en la que sí te ha pasado eso. Deja secuelas, obviamente. Lo que te pasa de pequeño es algo que tú no decides, pero cómo manejar lo que te ha pasado de pequeño cuando ya eres adulto sí es tu decisión”, determina.

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“Una cosa es haber sido víctima de violencia y otra cosa es vivir como una víctima. Es nuestro deber aprender de ello, sobrevivir y no victimizarnos, porque si no estamos hipotecando nuestra vida y tenemos el derecho de ser felices”, prosigue. Un discurso firme y contundente que ha calado hondo en mucha otra gente con infancias “peculiares” que se han dirigido a Marrero por redes sociales trasladándole sus experiencias aunque, curiosamente, ninguna de las personas que le han escrito hasta ahora es transexual: hay casos de abusos sexuales, gays, lesbianas o heterosexuales a los que marginaban por cosas tan triviales como la forma de vestir.

Algo está cambiando y es positivo: la televisión, la literatura, el arte o la moda se están haciendo eco de nosotros y nosotras de manera masiva por primera vez y es maravilloso”

Roberta Marrero en 'El bebé verde'

“Cuando los niños son distintos, y entrecomillo siempre lo de distinto porque en realidad no hay dos personas iguales, se les somete a una violencia y una presión que me parecen muy molesta”, condena la artista.

Marrero cambió de nombre y de género legalmente en 2010 tras un proceso en el que intervinieron desde un psicológo a dos testigos que acreditaron que llevaba más de dos años viviendo como la persona que decía ser, y en la actualidad está muy contenta siendo quien de verdad es. “Me llevo muy bien conmigo misma”, dice. Y ríe.

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  • Cecilia Marín

    Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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