Mira bien antes de comprar: usuarios denuncian errores en las etiquetas de los alimentos | eslang

Mira bien antes de comprar: usuarios denuncian errores en las etiquetas de los alimentos

¿Se parecen en algo los productos que compramos a los que comemos?

  • Decenas de marcas hacen un mal uso de las etiquetas en sus productos
  • Iniciativas como #MiralaEtiquetaIA2 o #etiquetastrampa denuncian estos engaños

¿Cuántas veces te has sorprendido frente a algún anuncio publicitario con la rotunda afirmación “ahora con carne 100% vacuno”? ¿Cómo que “ahora”? Entonces… ¿qué he estado comiendo todos estos años?

¿No te parecería extraño que en la frutería del barrio se anunciaran los tomates con un cartel tipo “ahora 100% tomate”? ¿Qué tienen los alimentos procesados que los exime de toda culpa?

Estas mismas preguntas se han hecho los consumidores que, en los últimos meses, han denunciado la mala praxis de decenas de marcas a la hora de etiquetar sus productos.

En muchas ocasiones, los productos que encontramos a la venta se ofrecen con unas características que pueden incluir errores en las etiquetas de los alimentos e inducir a error al consumidor. Productos en los que, al leer la etiqueta posterior (si esa tan pequeñita que podría contener la información nutricional o las respuestas a algún examen) podemos comprobar que no se corresponde con lo que indica en la denominación comercial, es decir, en lo que se nos intenta vender.

Basta con echar un vistazo en la nevera, en la despensa o en cualquier estante del supermercado para comprobar que pocas veces tiene que ver lo que comemos con lo que creemos que hemos comprado.

Ante la indefensión del consumidor frente a los errores del etiquetado, el Instituto Universitario de Investigación Mixto Agroalimentario de Aragón ha puesto en marcha la iniciativa de Ciencia Ciudadana #MiralaEtiquetaIA2.

La iniciativa surge en el marco del proyecto divulgativo ‘Alimentando la Ciencia’, proyecto financiado por la FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y cuyo objetivo principal es el de acercar a la sociedad la innovación en el sector agroalimentario, con la idea de demostrar así que la investigación en este campo tiene una repercusión real en nuestra vida diaria y en nuestra salud.

Con esta iniciativa, en concreto, se pretende concienciar a la sociedad de la importancia de revisar el etiquetado de los productos alimenticios para contribuir a que los consumidores estén debidamente informados respecto a los alimentos que consumen y, de este modo, ayudarlos a tomar sus decisiones respecto a la alimentación y la dieta con mayor conocimiento de causa.

Desde el Instituto IA2 creen que “hay todavía bastante desconocimiento al respecto en la sociedad en general. Esperamos que iniciativas como la nuestra contribuyan a que esta situación se vaya revirtiendo”.

Pero no es la única campaña con este objetivo. El pasado junio, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) puso en marcha #etiquetastrampa para denunciar los mismos engaños en el etiquetado y  presentación de los alimentos.

Los errores que se pueden cometer en el etiquetado son varios y van desde la denominación del producto, los ingredientes, la asociación a algún elemento que poco tiene que ver con el producto o la utilización de características que no se corresponden con la realidad.

Por ejemplo, no es lícito denominar a un producto “natural” cuando no pertenece a ninguno de los cuatro tipos de productos que legalmente pueden llevar esta denominación: el agua mineral natural envasada (la que se obtiene directamente de manantial), el yogur natural (elaborado con fermentos e ingredientes lácteos, con o sin azúcar o edulcorantes, pero sin aromas) las conservas al natural (envasados solo con agua y sal) y los aromas naturales.  En el resto de los casos, por mucho que el producto presuma de ser 100% natural, no lo es.

Otro ejemplo claro de las etiquetas engañosas es la utilización que chocolates, cereales de desayunos, yogures y hasta aperitivos hacen de la fruta para parecer más saludables y apetecibles. La OCU ha analizado 40 de estos productos alimenticios en los que la fruta es el principal reclamo publicitario. Los resultados muestran que la presencia de fruta es mera apariencia, con productos donde la presencia de la fruta no llega al 2% a pesar de que sea la protagonista de la mayor parte de la superficie del envase.

Son muchos los productos que podríamos enumerar a pesar de que el Reglamento Europeo sobre la Información Alimentaria establece que la información que se proporciona no debe inducir a error sobre las características del alimento, sobre su naturaleza, cualidades, composición o modo de fabricación. Esta obligación también se extiende a la publicidad y la presentación de los productos.

Entonces, ¿es legal este tipo de publicidad engañosa? La OCU señala que es la falta de una legislación que regule estas trampas en España la que hace que este tipo de publicidad sea válida ya que “la industria alimentaria aprovecha la confusión y falta de una legislación clara para incluir profusamente alegaciones de este tipo en los envases y publicidad de los alimentos”.

Desde el IA2 aclaran que con la iniciativa no tratan de ofrecer una asesoría legal, ya que “la interpretación oficial de la legislación Europea es competencia reservada en exclusiva a los órganos judiciales”. Ambos entes coinciden en que la legislación sobre información alimentaria debe prohibir el uso de información que pueda inducir a engaño al consumidor, en especial en cuanto a las características de los alimentos, sus efectos o propiedades, o en la atribución de propiedades medicinales a los alimentos.

Además para que dicha prohibición sea eficaz, debe extenderse a la publicidad y la presentación de los alimentos. “En este sentido, esperamos que la iniciativa sirva también como crítica constructiva. Tal vez sea necesaria más formación, pero también que la información del etiquetado sea clara y comprensible”, rematan desde el IA2.

La leche que resultó no ser leche

En los últimos meses se ha hablado del error que se cometía al llamar leche a bebidas de origen vegetal como las conocidas leche de soja o leche de arroz. Finalmente, en junio de este año, el problema se solventó con una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en la que se invitaba a las marcas a llamar a las cosas por su nombre.

Mientras no se adopte una normativa aplicable a todos los productos que acabe con estos engaños, el Instituto Universitario de Investigación Mixto Agroalimentario de Aragón insta a revisar siempre la información nutricional del producto y a no dejarse llevar por lo que se destaca a mayor tamaño o en colores llamativos en la parte delantera. “Haciendo un símil, sería un poco como revisar la letra pequeña de un contrato. No olvidemos que la información es nuestra arma más poderosa”.

  • Maria Pomares

    Maria Pomares

    Casi periodista y gallega. Mi madre dice que soy riquiña. Pienso mejor que escribo y todavía estoy aprendiendo a hacer las dos cosas.

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