Cultura Popular

Maldita Nerea: “Pensar es la actividad que más recursos agota, por eso nadie piensa”

Hablamos con Jorge Ruiz, líder de la banda murciana:

· "'Bailarina' ha rejuvenecido a nuestro público", asegura de su nuevo álbum

· "Si Roi quiere cantar 'El secreto de las tortugas', yo encantado", dice sobre OT

Hablamos con Jorge Ruiz, líder de la banda murciana:

· "'Bailarina' ha rejuvenecido a nuestro público", asegura de su nuevo álbum

· "Si Roi quiere cantar 'El secreto de las tortugas', yo encantado", dice sobre OT

Dos patas de un mismo banco. Bailarina es el último disco de Maldita Nerea y también el nombre que recibe la primera fábula escrita por su cantante, Jorge Ruiz. “Escribirla me ha dado la oportunidad de sacar cosas que con los códigos de la canción no es tan sencillo, y físicamente un libro no va a pasar de moda en la vida. No como el CD, que está en retroceso”, nos cuenta el líder de la banda en conversación telefónica. Bien lo saben ellos. Cuando los murcianos comenzaron lo que se contaban por millones eran las copias de discos vendidas; ahora lo que se cuentan son las reproducciones. Aunque a todos los efectos, les va bien con lo primero y con lo segundo, porque su nuevo álbum alcanzó el nº1 de ventas en iTunes el día de su lanzamiento, el pasado 8 de septiembre.

La banda de pop dará esta semana tres conciertos en La Riviera de Madrid (el 11, 12 y 13 de enero, el primero de ellos con #Vodafoneyumusicshows) tras varios años de ausencia. Hablamos con su cantante.

Tres conciertos seguidos en Madrid, ¿cómo ha arrancado la gira Bailarina?

Hemos empezado muy bien, las redes sociales no engañan y lo puedes ver [risas]. Volver después de tres años y que tu gente siga ahí es una suerte. Bailarina, además, ha rejuvenecido a nuestro público, y poder decir eso es una bendición.

Quizá sois uno de los grupos nacionales con una base de fans más consolidada. Las tortugas [nombre del fandom] no abandonan. 

Ahí siguen, pero la clave no es que sigan sino que se vayan añadiendo. Con el concepto claro de tortuga tenemos una referencia estable musicalmente para el público, así que poder ser girando por toda España es una suerte.

Lo del concepto claro es una realidad, siempre os habéis mantenido fiel a vuestro sonido pop. ¿Ha sido difícil no contagiaros y no virar hacia ritmos más latinos?

No puedes evitar ser lo que eres. Lo que ahora está monopolizando a la audiencia es algo bastante antiguo. Los acentos del reguetón no solo son propios de esa música. En nuestro caso, si vamos a las raíces españolas, la rumba no está tan alejada de eso. Es más una cuestión de baile, de que la gente desea bailar ese tipo de tempo, más que una referencia sonora. La gente quiere evadirse así, con el género que llaman urbano, pero eso pasará y al final tú eres quien eres. Si sale una canción con esa referencia se hará, y si no pues no.

Hablando de tortugas… ¿sabes que los fans de Roi, el concursante de Operación Triunfo, también han adoptado una tortuga como mascota? Aunque en su versión gallega: un sapoconcho.

[Risas] Sí, lo del sapoconcho me lo han dicho muchas personas. No sabía que se decía así y me pareció bastante original.

En una conversación que tuvo con Ana War, con quien precisamente cantasteis Cuando todas las historias se acaban en la gala 4, se preguntaban en coña si le ibas a pedir derechos de autor, y hay mucha gente pidiendo que Roi cante El secreto de las tortugas en alguna gala o incluso fuera.

No, no puedo pedir derechos de autor de una palabra, no es mía [risas]. Y si quiere cantar El secreto de las tortugas, yo encantado. Fíjate, la canción ya tiene unos cuantos años [se lanzó en 2007] y no ha tenido ninguna versión. Es una canción difícil porque es una canción especial. También pasa con artistas como Fito, por ejemplo, que es muy particular y sus canciones no se brindan a versionarse. Pero si Roi se atreve, yo encantado, que además ellos están especializados en hacer versiones.

¿Sigues este tipo de formatos? 

Veo el programa cuando puedo, aunque como se está haciendo un seguimiento 24 horas por redes sociales al final te vas enterando de lo que pasa. Eso es increíble y muy novedoso, pero lo que se respira allí hace que no te extrañe. Lo pude vivir cuando fui a visitarlos, hay una energía muy buena. Era muy difícil volver con un formato que tuvo tanto éxito después de tanto tiempo, pero ha llegado a la gente porque esa energía no es falsa. No hay nada impostado, todo es muy auténtico. Lo vivimos no solo con los chavales, sino con la gente de producción, con el profesorado…

El programa ya está llegando a la recta final, ¿quién crees que ganará?

Es tan complicado. La clara favorita era Amaia desde el principio y después de la actuación de la gala 9 tiene toda la pinta de ganar. Tiene algo especial, tiene duende, es muy inteligente y a pesar de lo joven que es ya lleva muchos años haciendo esto. Aunque a nivel profesional lo está demostrando ahora, cuando te pones a contar las horas de vuelo que lleva dices “‘¡Madre mía!”. Lo que espero es que les vaya bien después del programa, eso es lo complicado. Ahí es cuando más apoyo necesitan porque es como montarte en una nave que va a la velocidad de la luz y cuando llegas al planeta no entiendes nada porque tú has estado en la nave. No es una cuestión de tener talento o no, hay muchos más factores que influyen para que les vaya bien fuera, al ganador o al resto.

Volvamos a los conciertos. Hacéis triplete en Madrid este mes de enero los días 11, 12 y 13 en La Riviera, y en el concierto del día 12 habrá una zona habilitada para los más pequeños, que me parece una iniciativa fantástica.

Bailarina ha traído mucho público joven, y afortunadamente los menores ya pueden asistir acompañados, pero es genial que puedan ir los padres con los niños.

Entiendo que esto se debe, por un lado, a que gran parte de vuestro público tiene ya hijos y a que otros son menores de edad, pero supongo que también por tu compromiso con la infancia y el afán de inculcar la música desde pequeños, ¿no?  

Los niños son parte de nosotros, y que estén con nosotros es un valor. El momento en que me di cuenta de que por dedicarme a lo que me dedico tenía acceso a muchísima gente, lo primero que me pregunté es qué le estaba diciendo a la generación siguiente. Por eso me volqué con el tema de la educación, que para mí es el proyecto ético por excelencia. Luego, si ves en los conciertos gratuitos que la afluencia de público joven es muy alta pues, narices, que puedan entrar.

Eres logopeda, patrono y embajador del talento de Fundación Promete y, ya como grupo, tenéis incluso un campamento de verano, el Maldita Beach Rock. ¿Qué hace falta en la educación española?

Hasta los 6 años la educación infantil permite respetar los ritmos de los niños, escucharles y agruparles por sus centros de interés. El problema viene después, cuando el sistema impone una serie de contenidos que impiden que escuchen al individuo, y que la educación se rija por la economía y el mercado. Solo intentamos recordar que hay otra manera de hacer las cosas y que esa manera se podría intentar instaurar, pero claro, hacen falta recursos e interés. Lo más importante es escuchar. Hay una parte de nosotros que emite y otra que escucha, que es la bailarina, y a esta es a la que menos atención prestamos.

¿Quién es esa bailarina?

El lado femenino de todos nosotros. En mi caso viene motivado por el nacimiento de mi hija. Soy un apasionado del mundo de las emociones y quería escribir sobre eso. No pretendía aleccionar a nadie, sencillamente recordarlo con algo con mucha fuerza, como es la canción. Y luego seguí con el desarrollo del concepto a través del libro. La bailarina es esa parte de nosotros que tiene que ver más con el sentir que con otra cosa.

En Bailarina hablas de amor, de miedo… ¿Es comparable el miedo a la página en blanco a la hora de escribir un libro que a la hora de escribir una canción?

Sí, siempre hay una alerta. Es miedo real es sano sano y necesario, pero el otro es muy mental y generalmente lo único que hace es confundirte, no te sirve para nada porque está generado por el ruido. Lo he sentido y y por eso puedo escribir de él. Siempre tienes la sensación de vacío, de que no haya nadie al otro lado, y esto es muy humano. De hecho, es lo que me incentiva a seguir escribiendo y a mejorar.

He leído en tu Twitter mucha gente que te escribía diciéndote que tu música le había salvado de muchas cosas, es increíble el poder sanador que tiene la música, ¿no?

La música es lo más potente que hay en comunicación. El principal objetivo siempre es el mismo: sentirte bien, expresar. El presente. Y lo increíble de esto es que con el paso del tiempo, cuando escuchas una canción, de manera inconsciente te das cuenta de lo que había en ti en ese momento. A mí me interesa más lo positivo y el equilibrio que la limitación, la falta o la ausencia. Me interesa más el sí que el no, y esto no es muy habitual en la música.

Siempre se tiende a cantar más desde la pena que desde la alegría.

Exacto. Es muy lícito, yo también lo he hecho, pero llega un momento en el que dices “ciao, vamos a hacer otra cosa”. “Me muero si me falta…” [imagina el verso de una canción] Vale, perfecto. La primera vez está guay; la segunda, vale; pero a la décima digo: “pero te mueres o no te mueres, cómo hacemos”. Lo digo con ánimo de construir, yo también he escrito desde ahí y sé lo que es, pero no es necesario todo el tiempo.

Bueno, se habla mucho del dolor como fuente de inspiración: cuando sufres una pérdida, si tienes mal de amores… 

Es lógico, si un día vamos al monte y no nos pasa nada, decimos que lo hemos pasado muy bien y ya está, se acaba la conversación. Si nos encontramos con una manada de osos y casi nos morimos, ¿qué es más interesante para el cerebro? El límite, el extremo. Sufrir genera más atención y es perfecto y maravilloso, sacar una pena también ejerce una función, pero hay otras montañas y se pueden ilustrar otros colores.

Bailarina es una canción superbailable y normalmente nos fijamos más en las letras si son baladas que si son himnos pop. Todos nos hemos sorprendido alguna vez cantando una canción sin tener ni idea de lo que estamos cantando. ¿Se desvirtúa en ocasiones el mensaje con el ritmo de las canciones?

Depende, es cierto que la base rítmica se impone mucho, porque es algo ligero con lo que la persona quiere evadirse y no pensar. No olvidemos que pensar es la actividad que más recursos agota, por eso nadie piensa. No es casualidad [risas]. Cuando alguien quiere bailar te lo está diciendo todo, no es ni bueno ni malo. Es evasión. En mi caso, no puedo evitar hacer letras reflexivas, pero el español es superrico y el uso de la metáfora es una herramienta increíble. Hay grandes letras y letristas en canciones bailables, no es lo más habitual, pero no significa que no se pueda.

  • Cecilia Marín

    Por Cecilia Marín

    Periodista. Dúctil y resolutiva. Una vez maté una cucaracha tirándole la guía telefónica encima. Todo en mí son grandes ideas. Nadie ha dicho si buenas o malas.

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