Cultura Popular

Las campanadas con menos química de la televisión

Los presentadores no siempre son tan sobrios como Ramón o Anne:

· Hay quienes, sin quererlo, meten la pata o no se enteran ni de la mitad

Los presentadores no siempre son tan sobrios como Ramón o Anne:

· Hay quienes, sin quererlo, meten la pata o no se enteran ni de la mitad

La presentación de las campanadas, cual reflejo de nuestro país, ha orbitado casi siempre entre la línea de la tradición y la del esperpento. De hecho, en las cenas de Nochevieja se ha convertido en costumbre luchar por el control del mando de la televisión y tomar las uvas o con la capa de Ramón García o con el vestido de la Pedroche.

En las campanadas de este año nos enfrentaremos, una vez más, a la inmensa duda de quién nos acompañará en la entrada de año. Hay que tener en cuenta que los riesgos existen: las parejas no siempre casan entre sí y las probabilidades de acabar diciendo “qué cojones estoy viendo”  son demasiado altas.

La incertidumbre estará presente y, por ese motivo, vamos a poneros algunos ejemplos de falta de química o coordinación entre presentadores para que, de esta forma, podáis elegir con conocimiento de causa.

Chiquito de la Calzada y Pepe Carrol – Nochevieja 1994

Cuando Antena 3 llevaba apenas cuatro años en televisión, un programa de chistes llamado Genio y Figura pegó el pelotazo al dar a conocer a un personaje tan curioso como querido con el paso del tiempo: Chiquito de la Calzada. Dado el éxito, la dirección de la cadena decidió que el fin de año de 1994 lo presentara el propio Chiquito y el presentador de Genio y Figura, el mago Pepe Carrol.

El resultado fue el siguiente: descontrol, chistes malos, una realización de cuidado y errores a la hora de diferenciar los cuartos. A pesar de todo, es impagable y entrañable escuchar el “¡Cobarde!” de Chiquito mientras suenan las campanadas.

Carmen Sevilla y José María Íñigo – Nochevieja de 1993

Lo peor que puede pasarle a una pareja de presentadores en unas campanadas es que uno de ellos tenga demasiado afán de protagonismo. Si no, que se lo comenten a José María Íñigo. En la Nochevieja de Telecinco de 1993, el veterano comunicador compartía escenario con Carmen Sevilla, que, lejos de explicar de forma sencilla lo que iba a suceder, prefirió regalar amor en cada una de las campanadas. Luego, lo normal es que al final tu cabeza implosione y creas que estés dando la bienvenida a 1964 y no a 1994.

Raphael y Rody Aragón – Nochevieja de 1996

Años después, tanto Rody Aragón, Raphael y el ego de Raphael quisieron evitar en Telecinco lo que le pasó a Carmen Sevilla en su momento, pero no les fue muy bien que digamos. Cuando saludaban a todos los que estaban en la Puerta del Sol, comenzaron las campanadas y ante cualquier cagada, prefirieron guardar silencio. ¿Para qué explicar el procedimiento si todo el mundo lo sabía?

Irma Soriano e Irma Soriano – Nochevieja de 1993

Definitivamente, la Nochevieja de 1993 no fue buena para ninguna de las privadas, ya que en Antena 3 Irma Soriano se lio consigo misma y acabó un poco desconcertada. Parece ser que, a veces, cuando los presentadores se quedan solos no consiguen alcanzar esa serenidad del momento y, claro, la responsabilidad queda sobre uno mismo. Pobre Irma, aún sigue buscando los cuartos.

Jorge Javier Vázquez, Kiko Rivera e Isabel Pantoja – Nochevieja 2011

Ojo, ojito al monológo de la familia Rivera-Pantoja en la Nochevieja de Telecinco de 2011 con la intermediación de mermelada  Jorge Javier Vázquez.  Si a eso le unimos a Kiko Rivera como reportero a pie de la Puerta del Sol, el cóctel se vuelve explosivo.

Tampoco tiene desperdicio ver cómo se luce Isabel Pantoja y cómo Jorge Javier, con su olfato periodístico, le pregunta sobre el sexo que ha tenido el último año. Aunque bueno, lo mejor es cómo remata la tonadillera cantando las campanadas de la forma más castiza posible.

Los chicos de ‘Cámbiame’ – Nochevieja de 2015

Un último despiporre: el que presentó Telecinco en 2015 cuando, por alguna razón, decidieron que los presentadores del programa Cámbiame aparecieran en paños menores antes de dar las campanadas. Quizás hubiera algo de química entre los presentadores, pero poca con los espectadores: el share de la cadena cayó más de un 4% con respecto a la Nochevieja de 2014.

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  • Eslang

    Por Eslang

    Se escribe con e. Se nos da mejor contar historias que ponernos nombre.

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