Cultura Popular

Jordi Sánchez, de OBK: “Es injusto que en ningún festival de música electrónica se cuente con nosotros”

Tocarán en el World Pride 2017 de Madrid tras 25 años de carrera

· "Nuestra música siempre ha tenido un espíritu juvenil, tampoco es para gente mayor... "

· "En un mundo tan feroz como es este, cuando no sales en la televisión y llevas muchos años en esto parece que vives de las rentas"

Tocarán en el World Pride 2017 de Madrid tras 25 años de carrera

· "Nuestra música siempre ha tenido un espíritu juvenil, tampoco es para gente mayor... "

· "En un mundo tan feroz como es este, cuando no sales en la televisión y llevas muchos años en esto parece que vives de las rentas"

Jordi Sánchez (Málaga, 1968) es un hombre orgulloso de lo que hace. Se le llena la boca cuando habla de sus veinticinco años de carrera al frente de OBK y presume del nutrido grupo de seguidores que el grupo continúa teniendo. Eso sí, no quiere meterse en jaleos porque se considera honesto con su carrera: nunca ha dado titulares y no tiene pensado darlos. Luego, asegura, tampoco va a venderse para que le den cancha los medios. Se queda con lo que le ha dado la música. “Más de lo que le pedí”, explica feliz.

Y eso que no siempre han sido buenos momentos. Por ejemplo, cuando OBK estuvo a punto de desaparecer en el 98 o cuando Miguel Arjona, letrista del grupo, se marchó en 2012. Aún así, Jordi tiene confianza en sí mismo y afirma que, a pesar de lo que la gente piense, seguirá adelante. Tras  lanzar OBK: Live in Mexico, su único directo, el próximo día 30 de junio tocará junto a otros artistas en el World Pride 2017 de Madrid. Como otras veces. Porque el público se lo pide.

Fuente: cedida

¿Eres consciente que entre el colectivo LGTB, OBK es casi como un animal mitológico?

Sí, (ríe). Aparte es muy curiosa toda la historia. Es un colectivo que desde el minuto uno nos acogió muy bien. De hecho, la primera canción que empezó a sonar era Oculta Realidad, que reflejaba nuestra manera de ver qué pasaría si esos chavales que están buscando su identidad sexual se dieran cuenta de que son gays. De repente, esa letra tan sincera y tan ingenua hecha por OBK, por heterosexuales, nos permitió ponernos en la piel del colectivo y poder transmitir algo que nadie hacía por entonces. A mi juicio, la originalidad de las letras y la electrónica fueron dos de los factores claves del éxito del grupo.

¿Crees que los homosexuales de principios de los 90 estaban huérfanos de músicos que apoyaran su causa?

Sí, pero hablamos de hace veinticinco años. Entonces estábamos rompiendo. Aún así creo que Mecano hizo una labor más punzante con Mujer contra mujer y pienso que eso también influyó en la manera de concebir las letras sin recurrir al tópico de amores y desamores.

Es un placer que el colectivo LGTB nos haya tomado como referencia, aun no siendo la pretensión de OBK”

Jordi Sánchez, líder de OBK

Nueve años después vino El cielo no entiende

La letra fue de Miguel y la verdad es que sí, le apetecía volver a hablar del tema. Era un momento en el que la Iglesia estaba muy en contra de las relaciones entre personas del mismo sexo y se le ocurrió esa historia. Pero si tuviera que elegir entre la del 91 y la del 2000, personalmente me sigo quedando con la primera. Nosotros hacemos estas cosas con mucho amor y lo que siempre quiero recibir es el cariño que pongo en mis canciones. En ese sentido, no es el primer año que actuamos en el Orgullo, ya son muchos años actuando, haciendo entrevistas… Creo que siempre hemos tenido mucho respeto mutuo y que hemos sido muy coherentes con nuestra carrera musical. Es un placer que nos hayan tomado como referencia, aun no siendo la pretensión de OBK. Pero eso es lo bonito, ¿no? Que todo sea transparente y honesto.

 

¿Es un salvavidas tener a un grupo con seguidores tan fieles?

Es muy importante. Si no, no podríamos estar hablando de tantos años de carrera. Por más que lo intentes, el factor sorpresa con el primer disco ya lo has quemado. A partir de ahí es hacer buenos trabajos, hemos tenido que hacer las cosas muy bien. Nos hemos basado realmente en lo que es la música. Todo el mundo sabe que OBK es un grupo muy popular, pero nunca hemos sido un par de ‘frikis’, no hemos vendido nuestra vida ni tampoco hemos jugado a ser cosas que no somos. Simplemente hemos currado muy duro en esto cuidando las canciones, las portadas, los vídeos… Y eso nos ha dado lo que tenemos y lo que es OBK ni más ni menos: algo muy personal, muy artesanal, sin ninguna pretensión y con todo en contra para triunfar.

Creo que nuestra música ha tenido siempre un espíritu muy juvenil de alguna manera y tampoco hago música para gente mayor... ”

Jordi Sánchez, líder de OBK

Algunos de vuestros hits eran sintonía continua en las radios españolas. Con el auge de otros estilos, ¿tienes esperanza en que vuelvan esos éxitos de antaño o prefieres disfrutar de lo conseguido?

Estamos en una etapa muy complicada, tienes un pasado y una sombra muy alargada. Estoy muy orgulloso del último disco con canciones nuevas que grabamos en 2013. Pero ya te das cuenta de que cuando no estás en la tele o no eres una prioridad en los medios de comunicación, cuesta muchísimo. Pero es lo mismo: OBK siempre se ha basado en su música, no ha vendido nada más que eso. En un mundo en el que todo ha cambiado muy rápidamente tienes que adaptarte. Reconozco que ya somos un grupo veterano y que hay puertas que se cierran con el tiempo, es natural, pero sigo luchando y pensando que habrá canciones en el futuro que tengan el mismo éxito. Hay que esperar ese golpe de fortuna.

A todo esto, estamos hablando de éxito sin saber lo que significa para ti…

El éxito es sentirse orgulloso de una canción. Para mí ese es el verdadero. Luego está el otro éxito, ese que te gusta a nivel de ego en el que haya gente que sienta lo mismo que tú al escuchar una canción y que no pueda vivir sin ella. Poder compartir lo que hago en un estudio con gente que no conozco y que nunca conoceré es tan maravilloso… La vida me ha dado mucho más de lo que pedía y, en ese sentido, puedo morir tranquilo.

La electrónica, no obstante, ya no es tan marginal como en los tiempos de Aviador Dro. Hay festivales por todos lados, se ha vuelto mainstream y a veces se le achaca que ‘todo suene igual’. ¿Ves cierta falta de creatividad?

Ahora todo es electrónica, pero siempre le damos vueltas a esta falta de creatividad. Cada año hay compositores que hacen cosas geniales. La creatividad es sentir, no poner etiquetas. A mí me encanta la música electrónica y a mí, que he sido seguidor de Depeche Mode, quizás ahora es lo que menos me interesa porque no me transmite lo que me transmitían antes. Pero, por ejemplo, el principio de David Guetta me pareció brutal a nivel de producción, a nivel de canciones pop-dance de tres o cuatro minutos; luego está Daft Punk, hay cosas súper interesantes de chavales de 18 o 19 años americanos u holandeses…

Es complicado y necesitas un hit, llamar la atención, tener muchas visitas en las redes o algo muy extremo para que la industria apueste por ti.”

Jordi Sánchez, líder de OBK

¿Qué has aprendido desde la marcha de Miguel Arjona?

Es mi amigo y un gran compañero de viaje. Pero está claro que si no hubiera podido llevar esto solo, no hubiera seguido, se hubiera disuelto definitivamente OBK. No ha sido así porque compongo, pongo la voz y porque ha sido mi gran sueño. Mientras esté en mi mano y tenga ilusión, OBK seguirá vivo.

¿Crees que la industria musical os apoya?

Creo que la industria está muy tocada. En un mundo tan feroz, cuando no sales en la televisión y llevas muchos años en esto parece que vives de las rentas. Y luego, lo que le pasa a muchos grupos. Que cuando sacas un disco nuevo, basta una semana para que todo el trabajo que te ha tenido un año en un estudio no valga casi para nada. Es complicado y necesitas un hit, llamar la atención, tener muchas visitas en las redes o algo muy extremo para que la industria apueste por ti.

Leí en una entrevista a Carlos Bayona (hermano de Juan Antonio) que le ocultaba a sus amigos que escuchaba OBK aunque en realidad le gustara. ¿Entiendes que el público tenga prejuicios?

En nuestro caso, gustábamos mucho a las quinceañeras y nos hacían entrevistas en revistas como la Super Pop. Eso hace daño, pero cuando indagas, incluso hay boy bands que tienen canciones que están muy bien. Es más, no entiendo eso del mundo underground, el mundo indie, el mundo comercial… Creo que todos los artistas lo que quieren es compartir sus obras y mientras a más público lleguen, muchísimo mejor. Los estereotipos han sido un lastre que siempre ha arrastrado OBK. Yo siempre digo que pocos grupos en este país han hablado tanto de electrónica, pero la injusta verdad es que en ningún festival de música electrónica se cuenta con OBK. Lo puedo entender si has tenido un disco y ha pasado desapercibido…

Además, no se ha valorado lo suficiente lo que hemos aportado no solo a nivel musical, sino también cuidando las portadas. Mucha gente tampoco sabe que catorce videoclips nuestros fueron los primeros trabajos de J. Bayona, alguien que todo el mundo conoce por sus grandes películas. Luego te das cuenta que cuando no eres un tío que no da grandes titulares e intentas ser alguien normal, al final pasa factura. El otro día, leí una frase de Santi Balmes, el cantante de Love of Lesbian, que me gustó: “Un grupo que ha pasado de los veinte años me merece todos los respetos”. Ha costado mucho que se nos respete, a nivel de crítica musical siempre hemos sido poco valorados.

¿Sentiste algo de frustración con Revolución, el disco de 2013?

Sí. Porque creo que es un gran disco donde hay un OBK muy actual en relación al año en el que se lanzó. Intentas cuidar las cosas lo mejor posible y a veces salen. Ya te digo, Llámalo sueño fue un disco que se cuidó poco pero el factor sorpresa, la magia… Son miles de razones las que hacen que un trabajo funcione y otro no. Revolución es uno de mis discos favoritos, le tengo mucho cariño. Pero soy una persona honesta, también hay discos más flojos en los que no hicimos las cosas bien.

¿Hay temas que no te convenzan del todo aun habiendo sido éxitos?

Mira, el primer disco estaba destinado a que no pasara nada. Eran las maquetas que yo producía en casa, en mi habitación, con un Korg-M1 y un pequeño secuenciador y con no mucho más, fue suficiente para que saliera al mercado. No sé si esa falta de medios provocó que trabajáramos más las melodías, pero se creó un halo de misterio irrepetible. Además desde Los 40 empezaron a machacarlo y eso atrajo las miradas.

Donde el corazón nos lleve es algo más flojo y reconozco que nos pilló en un momento en el que no estábamos muy inspirados. Haciendo autocrítica, solo salvaría una o dos canciones. Pero bueno, son cosas que tienen que pasar para que te pongas las pilas. Después llegarón Antropop y Babylon. A partir de ahí, han salido buenas cosas pero no entiendes por qué la gente se cansa, son muchos años… Al final, cualquier grupo con veinticinco años tiene sus picos y tiene sus bajos.

Habéis sacado dos recopilatorios y otros dos discos con remezclas ¿Es tan lucrativa la nostalgia?

Hay dos recopilatorios que nos dieron la vida. Uno fue el Singles 91/98, cuando estábamos casi dados por muertos en la industria. ¡Y hablo del año 98, que ahí se vendían muchos discos! OBK se veía como algo pasado de moda, parecía que la electrónica había dejado de interesar. Pero si no hubiésemos sacado el disco y la revisión de De qué me sirve llorar no hubiéramos podido remontar. Vendimos más de 250.000 copias, lo que nos permitió encontrar un nuevo público y contar con el apoyo de Carlos Jean en la producción de Antropop. Y por otro lado, el recopilatorio 20 OBK en el año 2011 hizo que fuésemos líderes de ventas en España por primera vez.

Soy una persona nostálgica. Siempre es bueno saber de dónde vienes y qué has intentado aportar. Si la gente escuchara las canciones de OBK no se quedaría solo con Historias de amor, que es como el icono, sino que se daría cuenta de la cantidad de canciones que conoce. A veces la gente me para en los conciertos y me dice: “No sabía que teníais tantos éxitos, yo pensaba que era Historias de amor y alguna más”.

¿Tienes la esperanza de sacar un disco que enganche a un público que no os considera un referente generacional?

Yo soy una persona que prefiere que las cosas fluyan o que no sean forzadas porque se nota. Y si tengo que estar un año sin sacar un disco, lo estaré. Pero lo que no puedo hacer  es hacer algo que no sienta. Eso forma parte del ADN de OBK y por eso cuando alguien escucha una canción de OBK ve al grupo. Creo que nuestra música ha tenido siempre un espíritu muy juvenil de alguna manera y tampoco hago música para gente mayor…

¿Pensabas llegar a los 25 años de carrera?

Ni de coña. Y de verdad, soy muy sincero con eso. Cuando empezamos sí que tenía muchas ganas de que OBK fuera un proyecto de largo recorrido. Mi vida es OBK. Fue un proyecto que empecé a forjar con trece o catorce años en mi mente y que pude compartir con Miguel durante 20 años. Yo creía que tenía fuerza para llevar una carrera, si me apoyaba el público, de diez o quince años como muchísimo. Tampoco le he dado mucha importancia al tiempo, sino a seguir haciendo cosas y lo que tenga que ser, será.

  • Miguel Luque

    Por Miguel Luque

    Periodista, de Jaén y olivarero. Nunca estoy contento con lo que escribo hasta que compruebo que es verdad.

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