'Fleabag', la serie sobre (intentar) madurar que no es la nueva 'Girls' | eslang

‘Fleabag’, la serie sobre (intentar) madurar que no es la nueva ‘Girls’

Fotograma de 'Fleabag'.

La producción de la BBC3 es obra de Phoebe Waller-Bridge:

  • Y muestra la tragicomedia de tener casi 30. Y de vivir, en general.

“¿Sabes esa sensación, cuando un tío que te gusta te manda un mensaje a las 2 de la mañana de un martes, preguntándote si ‘podéis veros’, y tienes que actuar como si acabaras de volver a casa, así que no te queda otra que levantarte de la cama, beberte media botella de vino, meterte en la ducha, depilarte todo, vestirte como una adulta, esperar al lado de la puerta hasta que toca el timbre y después abrir la puerta casi como si te hubieras olvidado de que venía?”

La que habla es Fleabag (Pulgosa), y no es una perra, sino una londinense de entre 25 y 30 años que regenta una cafetería a la que nunca va nadie, porque, al igual que tú, pensó que eso del emprendimiento y las start-ups era una idea magnífica. Le gusta masturbarse mirando vídeos de Obama, tiene una hermana mayor guapa y rica y una madrastra peor que la de Cenicienta. También tiene una relación intermitente con un tipo hipersensible y un sentido del humor ácido e inteligente a partes iguales.

Fleabag no es otra que Phoebe Waller-Bridge, actriz poco conocida en España pero que cuenta con una larga trayectoria en los mejores escenarios británicos. Tal y como explicó la propia Waller-Bridge, autora y protagonista de la serie, en una entrevista a The Guardian“Fleabag fue un grito a la industria y a la sociedad. Es probablemente la reacción más extrema de una actriz frustrada a la que no le dan papeles.”

Lo que empezó siendo un show presentado en el Festival de Teatro de Edimburgo, se ha convertido en la última sensación de la BBC3. Dividida en seis capítulos de media hora de duración, la serie nos presenta a una colección de personajes, todos ellos rotos y bastante odiosos, que se enfrentan a la vida lo mejor que pueden.

Fotograma de 'Fleabag'.
Fotograma de ‘Fleabag’.

Gracias a los apartes de la protagonista (cuando un actor habla al público sin que el resto de actores se entere, véase House of cards) y a su ritmo fluido, Fleabag consigue enganchar al espectador desde el minuto uno, y no lo suelta hasta que acaba. Si bien los secundarios son personajes arquetípicos (la madrastra, la hermana exitosa, el padre pasota), la protagonista es de los pocos personajes femeninos que no necesita una justificación (como puede tenerla Girls, donde los actos de su protagonista se respaldan en la neurosis) para su ambigüedad moral.

Fleabag no es ni heroína ni anti-heroína, es un personaje que arrastra sus heridas y navega entre sus contradicciones, entre la carcajada y el llanto, como podría hacerlo cualquiera de nosotras. A diferencia de otras series, que, a pesar de que sus protagonistas puedan tener problemas con los que nos podemos sentir identificadas, casi siempre tienen algo que tú no tienes ni vas a tener nunca, como un piso en Nueva York, unas relaciones de amistad envidiables o un trabajo de ensueño. Fleabag no tiene nada de eso. No es una versión mejorada de ti. Fleabag ERES tú, soy yo, somos todas.

  • Lucía Baskaran

    Lucía Baskaran

    Escritora. Autora de Partir (Expediciones Polares, 2016) y otras cosas. Feminista radical interseccional.

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