'Con dos cojones', un cómic en Instagram: 'A Bibiana Fernández le ha gustado tu foto' | eslang

‘Con dos cojones’, un cómic en Instagram: ‘A Bibiana Fernández le ha gustado tu foto’

Foto: Davíd Ramírez Twitter.

David Ramírez ha creado un cómic interactivo en Instagram, 'Con dos cojones':

  • Su protagonista es una mujer transexual, y sus seguidores intervienen en las tramas
  • El dibujante ha sido acusado de transfóbico en una furiosa 'shitstorm' de Twitter

“Cuando empecé a hacer cómics, en la ficción que yo consumía o no había gays, o estaban de adorno, o se metían para llenar un cupo”, recuerda el dibujante David Ramírez (Tortosa, 1974). “Por ejemplo, en Melrose Place había un personaje gay y era el más aburrido: tenía las tramas más sosas; por corrección política hacían que fuese el más bueno, en contraste con el resto, que eran todos unos hijos de puta. Si coges a un personaje con una sexualidad no normativa y lo introduces en una historia donde no se alude su opción sexual, si haces que la narración no gire en torno a eso, lo estás normalizando. Es lo que hice en B3, mi primera obra, con un personaje llamado Bonito, y lo que estoy haciendo con la protagonista de Con dos cojones”, dice, en referencia al webcomic protagonizado por una chica trans que ocupa la mayor parte de su vida ahora mismo; una vida que, en el ámbito profesional, arrancó bastante antes del absolutismo 3G.

Era 1995, Son Goku era un dios pagano al que rendía culto la -aún por bautizar-  generación millenial David Ramírez ganaba el concurso de dibujo del Salón del Manga con Mi Pequeño Tomoka. “Por aquella época, las editoriales se daban tortas por publicar cualquier mierda, mientras fuese manga”, rememora David. “Pero Dragon Ball y sus productos relacionados vendían más que ninguna otra cosa. Gracias a Dragon Fall, una parodia de del manga publicada por Camaleón Ediciones, esta pequeña editorial tuvo un balón de oxígeno económico que le permitió empezar a publicar cosas más arriesgadas, como mi B3. En ese sentido, muchos autores que empezamos a publicar en esos años debemos dar las gracias a Dragon Fall y, por tanto, también a Dragon Ball”.

image1

Fuese o no rebufo de la songokumanía, David Ramírez se convirtió en un autor clave para el cómic español de los años noventa, hasta el punto de ser requerido al mismo tiempo tanto en publicaciones infantiles como en otras de corte erótico. “Dibujaba MiniMonsters y DinoKid para Dibus, una revista para niños de entre seis y diez años, al mismo tiempo que Eros Comix me encargó hablar sobre parafilias en Sexo Raro. Imagínate cómo eran las colas de mis sesiones de firmas: tenía, por un lado, un lector de Sexo Raro pidiéndome que le dibujase alguna salvajada y, detrás suyo, un crío que venía con sus padres y un álbum de MiniMonsters. He tenido que hacer algunas dedicatorias intentando sujetar la portada del propio cómic para tapar según qué barbaridades”. Con una proyección de estas dimensiones, era incomprensible que, de golpe, costase ver en la sección de novedades cómics como Fanhunter Reburn (“dibujé más de la mitad de ese cómic durante mi objeción de conciencia en un conservatorio, al que me mandaron por no querer hacer el servicio militar”). Pregunta larga: ¿Dónde diablos se había metido David Ramírez? Respuesta corta: en Instagram.

“En lo artístico, tenía ganas de empezar a utilizar las redes sociales para tener mayor interactividad con el público. La interacción tradicional entre el autor de cómic y sus lectores se reducía a los pocos minutos que compartían mientras el primero le dedicaba al segundo un dibujo”, reflexiona, sobre su experiencia en las convenciones de cómics. Para invertir esta dinámica, David decidió ya no sólo utilizar una red social, Instagram, para colgar, viñeta a viñeta, su nuevo proyecto, sino que su voluntad iba más allá de intercambiar impresiones en tiempo real, vía comentarios, con los consumidores de su trabajo. “Mi idea era que, cada día, después de colgar las viñetas de Con dos cojones, pudiese plantear a los lectores varias opciones para continuar la historia; la opción más votada era con la que yo, al día siguiente, continuaría la historia”, nos explica, sobre el valor interactivo del cómic. La respuesta fue buena y, desde que empezara con la serie ahora hace ya más de dos años, cuenta con más de mil viñetas publicadas y una masa activa de seguidores que participan, a través de los comentarios, en las decisiones narrativas del webcomic.  

A caballo entre el culebrón, por la cadencia de publicación, y del elige-tu-propia-aventura, por la influencia democrática del público en el devenir de los acontecimientos, en Con dos cojones tienen tanto valor los dibujos de David como las opiniones de sus seguidores. “Cuando comencé a hacerlo, quería que el cómic fuese tan divertido como leer los comentarios que iba dejando la gente. Ya no es que algunos personajes incluso los hayan diseñado los lectores, sino que sus comentarios a veces son más divertidos que las viñetas en sí mismas”, considera. Es por ello que, si alguna vez Con dos cojones aparece publicado en papel, le gustaría añadir algunas de las perlas que sus seguidores le han regalado en forma de réplica. “Una futura edición en papel debería poder leerse de forma convencional, pero no querría que toda esa interacción con el público se perdiese de un formato a otro”.

La interacción que permite el formato del cómic, conviene hacer mención también, no sólo le ha reportado alegrías a Ramírez. Y es que Con dos cojones, como su gráfico nombre adelanta, está protagonizado por una chica con, bueno, eso, dos cojones como dos pelotas de fútbol. Acusado de transfóbico por este trabajo, hace poco se vio inmerso en una polémica vía Twitter con miembros activos del colectivo trans, que consideraron su trabajo como estereotipado y de mal gusto. “Como te decía al principio, lo único que intento con la serie es tratar a un personaje trans como trataría a cualquier otro. Todos los personajes de Con dos cojones son caricaturas, no sólo la protagonista. Me resisto a pensar que por el hecho ser un hombre, blanco y gay, que lo soy, sólo puedo hacer humor con hombres blancos gays”, argumenta, a modo de defensa. “De todas formas, y aunque pueda estar en desacuerdo con la gente que dice que el cómic es transfóbico, no puedo cargar las tintas contra ellos. Aunque mi cómic tenga un protagonista trans, me es imposible meterme en la piel de un transexual y entiendo que según qué bromas puedan resultar dolorosas, pero mi objetivo nunca ha sido burlarme del colectivo o desprestigiarlo. Más bien todo lo contrario”.

Me resisto a pensar que por el hecho ser un hombre, blanco y gay, que lo soy, sólo puedo hacer humor con hombres blancos gays”

David Ramírez

Aunque la protagonista trans, por el shock visual que causa su diseño, haya sido el centro sobre el que ha girado toda esta polémica, por Con dos cojones también han aparecido personajes bisexuales, homosexuales y, claro, heterosexuales. No tengo constancia de que ningún transexual siga el tebeo, pero sí que, por ejemplo, sé que hay tres chicas lesbianas que lo leen y participan en el desarrollo de la historia, así como varios lectores gays, a los que les encanta el personaje bi”, nos confiesa el autor. “Bueno: te acabo de decir que no tengo noticias de transexuales que lean Con dos cojones, pero el otro día recibí un like y cuando miré notificaciones vi que me lo había hecho Bibiana Fernández; la Bibiana Fernández que estás pensando, sí”. No sabemos si lo de Bibi fue un like aislado o si realmente forma parte de la masa de supporters con la que cuenta la serie, que a día de hoy, si atendemos a las cifras del perfil de Instagram que aloja el webcomic, superan ampliamente la barrera de los 2.000. Lo que sí sabemos es que con el estreno de la tercera temporada este mismo viernes 29 de abril, probablemente ese número -junto a polémicas, interacciones y chistes tan zafios como hilarantes- vaya en aumento.

  • Víctor Parkas

    Víctor Parkas

    Periodista cultural y ex-agente de S.H.I.E.L.D. Puedes encontrar sus artículos en fanzines, en medios de gran tirada y ahora también en Eslang. Como Billy Elliot, lo único que quiere es bailar.

Aquí habrá comentarios