Cultura Popular

Benedict Wells, autor de ‘El fin de la soledad’: “Empezar a escribir un nuevo libro es como sangrar”

Hablamos con el escritor suizo-alemán sobre su último libro:

· "Pensé que nadie querría leer una historia sobre la pérdida y la soledad"

· "Cuando era joven no era lo suficientemente paciente, y probablemente acababa mis libros muy rápido"

Una buena manera de conocer a alguien es pedirle que te recomiende algo que leer o ver. Benedict Wells (1984) se ‘presenta’ así: en libros, Stoner (John Williams) y Al este del Edén (John Steinbeck); en películas  Jóvenes prodigiosos, WhiplashAmerican Beauty. El escritor suizo-alemán publica en España su cuarta novela, El fin de la soledad (Malpaso), de la que nos cuenta con honestidad brutal que pensó que nadie querría leerla, por seria y por triste.

Wells tiene 33 años, menos de los que abarca la historia de su último libro, que comienza con tres hermanos que pasan de disfrutar de una plácida existencia a perder a sus padres y acabar en una institución, una tragedia que condicionará sus vidas. En este relato abunda en el dolor, la pérdida y, claro, la soledad, pero también en todo lo que los frena: la literatura, las canciones, el amor.

Autor autodidacta, Wells estudió hasta los 15 años en varios internados de Baviera. Decidió pasar de la Universidad para dedicarse por completo a la escritura, y publicó su primera novela, El último verano de Beck, con solo 24 años. El autor nos habla de su década publicando, sus influencias y hasta de Cataluña, ya que ha vivido durante varios años en Barcelona y es un enamorado de la ciudad.

Creo que has estado trabajando en El fin de la soledad unos siete años, y que lo consideras una especie de punto y aparte en tu escritura. ¿Es así?

Solo quería escribir esta historia lo mejor posible. Al principio el libro tenía 800 páginas, traté de reducirlo a su esencia. También quería repensar cada frase. Desde luego esta novela no es perfecta y tampoco es para todo el mundo, pero ahora sé por qué está cada escena y cada frase en el libro. Esto fue toda una nueva experiencia y ha cambiado mi escritura para siempre, he entendido lo precioso que es el tiempo. Cuando era joven no era lo suficientemente paciente, y probablemente acababa mis libros muy rápido. Ahora siempre me tomaré el tiempo que precise.

La historia que cuentas en este libro tiene lugar a lo largo de tres décadas, pero los eventos desencadenantes ocurren en la infancia. En Incendios, una obra del dramaturgo Wajdi Mouawad, un personaje dice algo así como que ‘la infancia es un cuchillo clavado en la garganta’. ¿Estás de acuerdo con esto, con que muchas veces pasamos la vida tratando de ‘recuperarnos’ de lo que vivimos de niños?

Depende de la infancia, creo. En mi libro hay una frase: ‘Una infancia difícil es como un enemigo invisible, nunca sabes cuándo va a volver a por ti’. Pero hay momentos buenos también. Con este libro he intentado, sin embargo, poner algo contra la muerte y la soledad y la pérdida. Hacer las paces con estas cosas.

Con El fin de la soledad has ganado el Premio de Literatura de la Unión Europea y te has convertido en un best seller en Alemania. ¿Sientes que el público y la crítica le tiene un especial cariño a esta obra? ¿Crees que has llegado a un punto en el que has encontrado definitivamente tu hueco?

El éxito de este libro llegó de manera totalmente inesperada, y aquí estoy siendo muy honesto. Mis tres primeras novelas son diferentes, tienen momentos trágicos, pero son más ligeras y más divertidas. Cuando empecé con El fin de la soledad me di cuenta de que es más triste y seria. Escribirla fue como un riesgo para mí, pensé que nadie querría leer una historia sobre la pérdida y la soledad. Me encanta la película Manchester by the sea, por ejemplo, pero no tuvo mucho éxito en Alemania, probablemente era demasiado trágica para el gran público. Así que eso mismo esperaba que le ocurriera al libro. Sin embargo tenía que escribirlo. Creo que como escritor nunca puedes dar nada por sentado, nadie sabe lo que traerán los nuevos proyectos, pero ahora puedo concentrarme en mi escritura durante los próximos años y eso es como un sueño.

Has explicado que un libro de  Kazuo Ishiguro te inspiró para escribir El fin de la soledad. ¿A qué libro te referías? ¿Qué es lo que más admiras de su forma de escribir?

Soy autodidacta, nunca estudié escritura, así que los libros que admiraba se convirtieron en mis profesores. Descubrí a Kazuo Ishiguro según publiqué mi primera novela, por 2008. Tenía 24 años y estaba deseoso de aprender más sobre la escritura. Para mí, es el maestro de la frecuencia invisible. Lees sus libros y te entra una sensación, pero no puedes ver por qué, porque las cosas importantes están ocurriendo entre líneas. Ishiguro me hizo entender que no tienes que entretener al lector en cada página, que está bien ser paciente, y que las escenas sutiles y silentes pueden ser las más poderosas y efectivas. Puedes confiar en tu lector cuando consigues que tu lector confíe en ti. También me encanta cómo Ishiguro trabaja con los recuerdos para contar una historia, porque para mí los recuerdos son muy importantes.

Así que primero leí Los restos del día y me fascinó cómo pudo esconder una segunda historia en el libro, justo ante tus ojos, sin que te dieras cuenta hasta el último capítulo. Tras esta experiencia, tenía que leer sus otros libros también. Mi favorito es Nunca me abandones. Esa novela me conmovió profundamente y me animó a contar la historia que siempre quise contar, El fin de la soledad. Ishiguro me enseñó otra manera de escribir y me inspiró, pero seguramente otros escritores también. Cuando ganó el Premio Nobel estuve sonriendo como media hora. Se lo merece.

Irving es otro autor que señalas como inspirador de tu trabajo. ¿Encuentras su influencia en tu escritura o en los temas que abordas?

John Irving fue la razón por la que me convertí en escritor. Tenía 15 años y ninguna idea sobre qué hacer con mi vida. Literatura no era una de mis materias favoritas en la escuela, no me apasionaba la literatura alemana de aquel momento. Entonces descubrí El hotel New Hampshire y fue como otro mundo. Ni siquiera sabía que existían libros así, tan llenos de historias inspiradoras y personajes tan ricos. Me leí casi cada novela suya y después de eso decidí ser escritor.

En España te conocimos con Casi genial, tu tercera novela, la primera traducida al castellano. Se está preparando una película sobre ella, y estás participando en el proceso. ¿Cómo está siendo la experiencia en comparación a cuando se adaptó al cine tu primera obra (El último verano de Beck) en 2015?

Bueno, en los últimos años he aprendido algo sobre hacer películas: es muy difícil (risas). Aún estamos en ello, el guion se está traduciendo al inglés. La trama tiene lugar en Estados Unidos. Pero nadie sabe si realmente se va a convertir en una película, o si va a ser una película finalmente. Solo puedo esperar. De la primera adaptación aprendí a ser más radical. Es importante sacar las emociones clave de la novela y hacer con ellas algo propio e independiente. Cuando se trata de decisiones creativas, has de ser lo más libre posible. ¿Un final diferente? Sin problemas. ¿Eliminar uno de los personajes principales (como por ejemplo en Las normas de la casa de la sidra)? De acuerdo. Nunca echarás de menos una escena o una línea argumental del libro si la película es buena y se sostiene por sí misma.

Has tenido que compaginar la escritura con otros trabajos. ¿Puede hoy un escritor vivir de sus libros? 

La respuesta a esta pregunta cambia según el momento. Cuando acabé el instituto, decidí no estudiar sino trabajar por el día y escribir por la noche. Era la única manera. Cuando al final publiqué, pensé que todo cambiaría, pero después del fracaso de mi segundo libro (Spinner) tuve que volver a trabajar de camarero, también en Barcelona. Y si El fin de la soledad hubiese fallado, hubiera tenido que continuar buscando otros trabajos. Así que me hace muy feliz poder dedicarme solo a escribir, al menos por el momento.

Leer Nunca me abandones me animó a escribir El fin de la soledad”

Benedict Wells

¿De dónde viene tu inspiración? ¿Cuáles son tus rutinas, eres un escritor metódico, corriges mucho?

La mayor parte de las ideas vienen de dentro. Y la única rutina que tengo es que siempre fallo al principio (risas). Empezar un libro nuevo a veces es como sangrar. Tienes que llenar todas esas páginas en blanco, hay cientos de ellas, y por supuesto tus primeras ideas a menudo no son brillantes, sino simples y decepcionantes. Es normal. Así que cuando empiezo algo nuevo, siempre me fuerzo a no mirar atrás, porque cuando has acabado con el primer borrador, todo se vuelve más fácil. Y me encanta la labor de editar. Cortar escenas, cambiarlas, reescribirlas. Hacer el libro más corto, encontrar las palabras apropiadas, las imágenes y emociones precisas, pulir los diálogos… Todo esto me divierte. Y entonces llega el momento en que los personajes desarrollan sus propias vidas e ideas. Aquí yo ya no invento más, solo observo lo que hablan y lo escribo.

Has vivido en Barcelona varios años pero ahora has vuelto a Berlín. Imagino que estarás al corriente de la crisis catalana. ¿Cómo lo ves desde una posición neutral?

No sé si soy la persona correcta para responder sobre esto, pero claro, esta situación me preocupa. Sigo teniendo amigos en Barcelona, e incluso los que son catalanes están divididos al respecto. Entiendo a ambos lados. Para mí, sin embargo, la idea de Europa necesita apoyo y protección. Especialmente en estos días, en los que el nacionalismo se está fortaleciendo y se vuelven a construir muros (no solo entre Estados, sino también en las mentes de la gente). Solo espero que ambas partes se acerquen y encuentren manera de comunicarse de manera pacífica.

¿Cuáles son ahora tus proyectos?

Siento que todo lo que tenía se fue en El fin de la soledad, y que no voy a escribir más libros como este en mi vida. También tengo la idea de escribir género, así que mi próxima novela será muy diferente. Soy muy fan de libros como Las ventajas de ser un marginado Buscando a Alaska, y de películas como BoyhoodEl club de los cinco Cuenta conmigo. En esta dirección me gustaría ir con mi próximo libro. Es una novela de formación y tendrá lugar en Estados Unidos en los 80. Ese verano sin fin de cuando eras adolescente y aprendías por primera vez qué es el amor, la amistad y la muerte. Ese verano que te hace madurar y nunca olvidas.

  • Laura Caso

    Por Laura Caso

    Me gusta preguntar, me interesa casi todo y llevo fatal esperar. Si algún día me parezco a Bette Davis será que lo he hecho bien.

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