5 citas de 'First Dates' que te quitarán las ganas de quedar con alguien a ciegas | eslang

5 citas de ‘First Dates’ que te quitarán las ganas de quedar con alguien a ciegas

El programa cumple un año:

  • Sí, San Valentín es el día de los enamorados, pero siempre es mejor estar solo que mal acompañado
  • Estos concursantes de 'First Dates' nos lo confirman. Que no te pase a ti en la vida real

Por más que Campofrío se esforzara en su última campaña en hacernos creer que todos somos hijos del entendimiento, a veces las personas estamos condenadas a no entendernos. Seguro que te ha pasado en alguna cita fallida de Tinder, esa en la que desde el minuto uno supiste que no es que la persona que tenías delante no fuera a ser el padre o la madre de tus hijos, es que directamente no ibas a acabar de beberte ni la primera caña (gracias, compañero de piso, por esa oportuna llamada).

En el programa First Dates pasa lo mismo: el amor en ocasiones cuaja y en otras no. A continuación recopilamos algunas de las mejores peores citas que hemos visto en el programa de Cuatro, que cumple un año.

Verás como ser soltero no está tan mal:

1. Judit y Armando: la borde y el buenazo

Cuando Judit vio aparecer a Armando, le preguntó directamente a Sobera si no podían hacer un cambio con el chico de la mesa de al lado. Testadura por definición, Judit le hizo saber a a su cita que su físico no le atraía, aunque a él ella tampoco: había advertido claramente al personal de cásting de que a él eso de las chicas con tatuajes no le iba, y va y le juntan con una que lleva un rostro tatuado en el brazo. ¿Qué más puede salir mal? Pues todo. La sal se cae, y ella es “supersticiosa encima, madre mía”, en palabras de Armando. Él se mancha la camisa y la conversación se desarrolla así:

Judit: Cuando llegues, tu madre te la tiene que lavar
Armando: ¿Tengo pinta de vivir con mi madre?
Judit: ¿Vives con tu madre?
Armando: No, mi madre hace 20 años que murió, o sea que vivo solo

El chico, que ya había avanzado en la presentación que estaba harto de que le digan que es “un buenazo”, aguantó la papeleta de manera estoica. “¿Me tenía que haber levantado? Sí. ¿No lo he hecho? Educación”, declaró en el análisis posterior. En el momento de terminar la cita, Armando le dijo a Judit que le había estado vacilando durante toda la cita y que entendía que estuviera sola.

Armando: “No eres absolutamente nada con lo que yo busco” [sic]
Judit: “Como le he dicho ya a él cenando, físicamente por el ojo tampoco me has entrado”
Armando: “Tú tampoco eres ninguna belleza, bonita”

2. Víctor y Pepa: el concursante más odiado y la bloguera de éxito

De entrada, Víctor le confiesa a Pepa que “las chicas morenas no son mi punto fuerte”. Y sí, Pepa es, por supuesto, morena. “Yo soy tu cita y tú eres mi cita, tendremos que hablar, ¿no? Has entrado un poquito durito, poco educado, pero bueno, sin más”, contestó una Pepa bastante conciliadora, pero de nada sirivió, porque Pepa tiene un blog de sexo y eso a Víctor le parece “una guarrada”: “un blog de sexo pienso que es para mentes muy sucias”.

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Pepa, con cara de estupefacción, le recomendó que se librara de prejuicios y leyera algunas entradas porque lo mismo aprendía algo, pero Víctor, erre que erre: “Yo te puedo enseñar a ti cosas, pero tú a mi nada”.

La desfachatez del maromo no quedó aquí y cuando Pepa le invitó a probar su bebida, este le lanzó un “bebo calimocho, pero de tu vaso no, a ver si me vas a pegar algo”. La mujer, con más paciencia que una santa y en vez de mandar al que ya es el concursante más odiado de First Dates a freír espárragos, solo acertó a replicarle con estas palabras: “¿Estás intentando que me levante y me vaya, ¿verdad? Porque estás a punto de conseguirlo. Desde el momento en que has entrado no has sido educado”. Perla tras perla Pepa aguantó la velada (sobre la que escribió posteriormente en su blog) hasta el final, justo cuando comenzaban a entenderse, aunque solo fuera para pedir la cuenta.

3. Facu y Diana: el podemita (o podemista) y la wannabe de mantenida

Diana es una estudiante de Pontevedra a la que le gustaría “estar bien mantenida en una mansión con su piscina, su jardín enorme… que tenga el servicio completo, mayordomo, cocinero, asistenta…”. Lo que viene siendo “vivir bien”. Cuando se entera de que Facundo es votante de En Marea (Podemos), sus esperanzas de ser la nueva Isabel Preysler se desvanecen. Aunque a él no le importaría tener una pareja que políticamente no comparte sus ideas (minipunto para Campofrío), ella lo considera un obstáculo insalvable.

La cita tuvo tanta trascendencia que incluso el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, inició en Twitter una campaña llamada #UnaNoviaParaFacundo a la que se sumó el mismo Julio Anguita.

4. Jorge y Sonia: historias que terminan antes de empezar

“Estoy buscando una relación seria, me gustaría volver a ilusionarme y volver a tener pareja”. Así se presentaba Jorge en First Dates antes de saber, ingenuo de él, que iba a ser rechazado antes incluso de sentarse a la mesa, porque Sonia, a pesar de tener solo un año más que él, le dijo a Sobera en cuanto vio a su pareja que le parecía “mucho más mayor”. “Yo aparento diez años menos, será que a lo mejor estoy más cuidada. Hago natación 3 días a la semana, no lo sé”, dijo.

Así las cosas, Sonia le explicó a Jorge SIN NI SIQUIERA SENTARSE A CENAR que no, que no iba a haber cita, que se largaba. “¿No vamos a cenar? ¿Por qué?”, preguntó el chaval. “No es porque te lleves un año conmigo, pero aparentas mucho más. Porque yo aparento mucho menos, ¿sabes? A mí me echan 28 o 29, entonces a tu lado…”, contestó ella.

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“Se te ve muy caballero, pero no hay esa chispa, ese puntito que tiene que haber”, se disculpó. Y dio la espantada. Él se quedó a cenar porque “para mí hay algo que se llama educación, que es: me siento, ceno y me voy”. Y, después, se fue.

5. Natalia y… si no hubiera salido huyendo sabríamos el nombre de su pareja

Aunque pensáramos que no había nada peor que lo que le pasó a Jorge, la no-cita de Natalia demuestra que sí: un ghosting de manual. Esta joven murciana estaba sentada en la barra del bar donde se rueda First Dates esperando a su pareja, pero esta no llegó a entrar: abrió ligeramente la puerta y, cuando vio a Natalia, salió por patas. Sobera salió tras él, pero no hubo manera de alcanzarle.

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“El hombre este ¿qué? ¿Se ha perdido?”, preguntó con bastante chasco. “Yo creo que le ha dado un ataque de pánico escénico. Ha entrado por el túnel, ha abierto un poco la puerta y ha salido corriendo”, la consoló Sobera. “Pues tan fea no soy. Me he quedado sin palabras”, prosiguió la joven con toda la razón del mundo.

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“Te juro que en el tiempo que llevamos esto no nos ha pasado nunca“, declaró el presentador aún en shock. “Era su primera cita a ciegas. No todo el mundo tiene la valentía de atravesar la puerta, sentarse y entablar una relación”, le excusó. Y Natalia se quedó a cenar, que los dramas con el estómago lleno son menos dramas. Un mes más tarde, como hicieron con Pepa, First Dates quiso resarcir a la concursante con una nueva oportunidad. Porque el amor, como el cartero, siempre llama dos veces.

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    Hablar de uno mismo sin parecer idiota es más difícil que elegir nick para el Messenger… sin parecer idiota. Buscamos historias, vivimos en las redes, nos pringamos con lo importante, nos reímos de lo solemne.

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