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Reah: “Sigo leyendo comentarios que opinan que ser ‘youtuber’ no es un ‘trabajo de verdad'”

¿Qué pasa gente, cómo estamos?:

· Hablamos con Reah de su primera novela, de YouTube, de hipocondría digital, de esos fans que sobrepasan el límite de la privacidad...

· "Escribir un libro y publicarlo era algo que se salía de mi zona de confort"

¿Qué pasa gente, cómo estamos?:

· Hablamos con Reah de su primera novela, de YouTube, de hipocondría digital, de esos fans que sobrepasan el límite de la privacidad...

· "Escribir un libro y publicarlo era algo que se salía de mi zona de confort"

Cuando era pequeña tenía miedo a hacerse mayor. Síndrome de Peter Pan, como se conoce en términos psicológicos. El paso del tiempo, no obstante, hizo de Patricia “una mujer libre, sin miedo a buscar su propia felicidad aunque eso signifique salirse de cualquier, o todos, los estereotipos actuales”, como ella misma se definió en una entrevista anterior. Salirse de los estereotipos es innovar; para innovar se necesita imaginación. Imaginar también es tener sueños: desde ser científica a tener un canal de YouTube con casi un millón de suscriptores. Esto último es real, como su primera novela, que sin tener sello Disney también va de tener confianza y creer en tus posibilidades, de volar a mundos fantásticos y, por supuesto, de soñar.

Tengo entendido que el móvil no es parte esencial en tu vida, que apenas lo usas.

Así es. Cuando estoy en casa normalmente lo tengo en una habitación distinta a la que estoy y en silencio, ni siquiera en vibración. Y cuando salgo de casa, si voy acompañada, tampoco lo llevo conmigo. Gran parte de mi infancia y de mi adolescencia la viví sin móviles, porque no existían, y no pasaba nada si alguien no daba contigo a los dos segundos de querer saber de ti. No solo me pone nerviosa la necesidad de los demás de querer controlarte en cualquier momento, sino que estés con ellos y miren todo el rato el móvil. La tecnología en estos casos debería servir para unirnos, no para separarnos.

Cuando te hicieron la propuesta del libro y la aceptaste, lo primero que hiciste fue comprar un cursillo online de escritura.

Fue algo que no tuve que pensar demasiado. Aunque siempre me ha gustado mucho leer y escribir, nunca recibí ningún tipo de formación sobre ello, por lo que escribir un libro y publicarlo era algo que se salía de mi zona de confort, de lo que estoy acostumbrada a hacer. Y quería ofrecerle a mi audiencia y a todas las personas que quisieran leer mi libro un producto con un mínimo de calidad. Está claro que entre gustos no hay nada escrito y puede gustarte más o menos, pero al menos traté que estuviera bien escrito.

Espina Plateada y el Sueño de Abbadon‘, ¿podría definirse como una partida de rol en forma de libro?

Totalmente. El género que más me gusta es la fantasía y siendo máster de rol he creado muchas historias en un entorno así. Cuando quise empezar a escribir sentí que un libro era un proyecto que me quedaba grande, así que aligeré esa carga psicológica pensado que era una partida de rol que tenía que escribir ya cerrada, sin opciones abiertas para jugadores, ya que no existían en este caso. De hecho, me inspiré muchísimo en mi sistema de rol favorito ‘Ánima: Beyond Fantasy’, para dar coherencia dentro de mi cabeza a ese nuevo mundo mágico que estaba creando. Y aún más, uno de mis personajes favoritos del libro, la kitsune Meinu, está inspirada en otra kitsune creada por mí de una de mis partidas de rol.

Es tu primera novela. Habrás pasado por un proceso creativo lleno de altibajos…

No realmente. Gracias al cursillo online que comentábamos al principio pude hacerme desde el inicio una buena estructuración de cómo sería el libro de principio a fin y tengo experiencia buscando la inspiración cuando no viene por sí sola. Lo que si supuso un gran bache fue perder varios capítulos del libro sin tener una copia de seguridad de ellos, debido a un error informático. Aprendí la lección de que Dropbox siempre será mi amigo jajaja.

El libro ha estado varios días en el ‘Top 10’ de ventas en Amazon desde su salida.

Estoy muy feliz por la acogida que ha tenido. En apenas 24 horas de su salida me avisaban desde la editorial que empezaban con la segunda edición y hace unos días me avisaron de la puesta en marcha de la tercera. Tenía esperanzas de que le gustase a mi audiencia y sueño con que trascienda más allá, a aquellos lectores que lo puedan encontrar interesante por el contenido del libro y no por quien es la autora, pero esta increíble acogida no la esperaba de ninguna manera y es algo maravilloso.

Se acerca el millón de suscriptores…

Y con ello se acerca mi primer tatuaje jajaja. A veces lo hablo con mi novio, ya que ha vivido muy de cerca todo mi crecimiento en YouTube desde el comienzo. Le recuerdo como me parecía un atrevimiento soñar con alcanzar los 100.000 suscriptores. Un millón es algo que me supera de todas las formas posibles y que hace que recuerde todavía más que estoy aquí no solo a mi esfuerzo y trabajo, sino al cariño de todas esas personas que día tras día me siguen. Sin ellas no sería nada.

A estas alturas, en 2018, ¿sigue existiendo desconocimiento de lo que implica ser ‘youtuber’?

No sobre que existimos, pero si sobre lo que “realmente” hacemos. Pero es algo lógico, no tienes porque conocer las tareas y el esfuerzo que conlleva hacer un trabajo concreto si nunca has trabajado de ello. Aún así, creo que poco a poco vamos rompiendo con esa concepción de que los ‘youtubers’ somos “personas sin estudios que jugamos media hora al día y ganamos dinero haciendo tonterías”. Sigo leyendo comentarios que opinan que ser ‘youtuber’ no es un “trabajo de verdad” y que “deberíamos ir a la mina” para saberlo, como si muchos de los que lo dicen hubieran estado cerca de una o que conozcan a alguien que lo haya estado.

Aún hay gente que cree que un trabajo “de verdad” es aquel que requiere un esfuerzo físico intenso y que tenga malas condiciones laborales. Con esa percepción, cualquier trabajo de oficina no sería un trabajo de verdad. Pero creo que fue Confucio quien dijo “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”, y yo he tenido la suerte de poder llevarlo a cabo.

Te llegan muchas preguntas como psicóloga, tu profesión dejando a un lado YouTube. Algo que llama la atención es que muchos empiezan autodiagnosticándose, con el peligro que ello puede conllevar. ¿Cómo combatir esta ‘hipocondría digital’?

Fomentando el pensamiento crítico. Hace unos años se oía mucho eso de “la ignorancia se cura leyendo”, pero en el mundo en el que vivimos, con tanta información que leer y tan accesible para todos, se produce un fenómeno llamado ‘infoxicación’, que es básicamente intoxicación por exceso de información.

Debemos ser conscientes de que internet contiene información muy válida pero también errónea, deliberadamente falsa o alarmista, y tenemos que ser capaces de filtrar esa información y de someterla a un pensamiento crítico. Ser más prudentes con lo que leemos y contrastar siempre esa información puede servir en la mayoría de casos.

Más subs, más visitas, ¿más presión? ¿Notas que te hayas vuelto más rigurosa en tus vídeos?

La verdad es que no. Después de haber aprendido todo aquello que consideraba necesario para hacer mi trabajo con comodidad, he continuado en la misma línea que entonces. Continuo preparando mis vídeos igual, guionizándolos, preparando fuera de cámara lo necesario, puede ser que ahora edite mejor que al principio, pero nada más. Si acaso, he sentido una necesidad de explorar diferentes formatos, por eso ahora paso alrededor de 10 horas a la semana en Twitch, donde hago directos además de los vídeos que ya preparo para YouTube.

Te has posicionado muy en contra del acoso; en concreto, respecto a no violar la privacidad de los demás y sobre aquellos ‘fans’ que sobrepasan esa línea. ¿Por qué crees que existe esa sensación de ‘pertenencia’?

Creo que tiene que ver con la cercanía que mostramos los que nos dedicamos a esto. Los ‘youtubers’ manejamos nuestras propias redes sociales, respondemos personalmente comentarios, asistimos a eventos donde nos vemos cara a cara con ellos. Además, con la cantidad de contenido que hacemos acompañamos durante muchas horas a esos fans, que terminan con la sensación de que nos conocen de alguna manera. También existe una creencia muy extendida y es la de “ser el único”. Es decir, creen que han sido los únicos a los que se les ha ocurrido ir a visitarte, mandarte un mensaje, pedirte que los felicites por su cumpleaños, pedirte que les hagas un vídeo en exclusiva para su amigo o amiga… No son conscientes de que hay miles como ellos haciendo sus propias peticiones, y esto incluso pasa con los padres de los fans.

Recuerdo una quedada donde 200 fans me rodearon ansiosos queriendo su foto y su momento. Como pude los organicé en una cola y aún así recuerdo a madres empujando a sus hijas entre la multitud porque “su hija quería ya la foto con Reah”. Su hija y las 200 personas que estaban allí, pero entre la falsa creencia de ser el único o el que más lo merece y el propio egoísmo, hace que al final se pierda el respeto, se olviden de que somos personas como ellos y se cruce esa línea para mi sagrada, que es tu intimidad y lo que decides no compartir.

Te pasaste de las páginas estipuladas del libro y tuviste que recortar. Hubo cosas que se quedaron en el tintero… ¿Solución?

Pues a bote pronto se me ocurren dos soluciones. Una es una frase muy extendida en mis partidas de rol a mis jugadores, que es “Nunca lo sabréis” seguido de mi risa maligna jajajaja. Y la otra es, quizá, pudiera ser, ¿un segundo libro? ¡Todo se verá!

Imagen de apertura: Borja Pascual. Original y similares en su perfil de Instagram.

  • Cristian Buades

    Por Cristian Buades

    Dicen que soy periodista, aunque algunos me llaman juntaletras. Tweetdeck humano, rastreador, un tipo serio.

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